0-0: El Madrid se apaga en Vallecas
Editorial La Galerna
Los de Xabi se enfrentaban al Rayo Vallecano en el centésimo quincuagésimo quinto aniversario del nacimiento de Carlos Padrós, cofundador del Real Madrid. Era una fecha propicia para haber dado un nuevo paso adelante en liga, pero los de Xabi firmaron un encuentro mediocre y no fueron capaces de superar el planteamiento, la entrega y el juego del rival.
El Madrid presentaba un once con dos novedades principales: la inclusión de Brahim en la zona derecha del ataque y de Asencio en lugar de Militao, cuya ausencia y la de Tchouaméni esperábamos no tener que lamentar. Acabamos echando de menos a Aurélien.
Supimos la alineación aproximadamente a la misma hora que la cuenta oficial del Barça tuiteaba «Día nublado en Celta». En Rayo, sin embargo, no amenazaba tormenta, aunque a los blancos se les fundieron los plomos.
El primer intento fue de Güler desde lejos. Batalla despejó el chut raso del turco.
A los 11 minutos, Isi Palazón le pegó una pagada a Arda. La tarjeta ni estaba ni se la esperaba. Por cierto, al comienzo pudimos ver a un par de Martínez Munueras juntos. ¿No querías caldo?, pues toma dos tazas.
Uno de los Munuera, sin embargo, sí mostró amarilla a Ratiu tras derribar por detrás a Vini interrumpiendo un contragolpe. Fue tan clara que ni siquiera los de la tele dijeron nada.
El primer cuarto de hora de partido fue de una calidad acorde a las toallas de los vestuarios del Rayo.
A los 20 minutos, primera buena intervención de Courtois. Algo tan habitual como la arena en el Sáhara. La respuesta, parada milagrosa de Batalla a un remate de Vini al borde del área chica. Acto seguido, Asencio cabeceó fuera desde cerca. Dos ocasiones que debieron ser gol.
Pedro Díaz tuvo que retirarse tras troncharse la rodilla. Ojalá la lesión del futbolista del Rayo sea lo más leve posible.
A la media hora, Carreras intentó otro carrerazo, pero esta vez con la derecha. La bola acabó en la M-30. La cosa no mejoraba. Habría que prepararles un café a los blancos, o tal vez que Butragueño bajase en el descanso a encenderlos con una de sus vibrantes charlas. El peligro creado por Vini, la clase de Güler y algún destello de Bellingham, lo más potable hasta el momento.
Descanso, 0-0. Lo mejor de la primera parte fue que el Madrid no durmió al 100% de su afición, solo al 75%. Había mucho que mejorar en actitud —lo más preocupante— y juego si se quería vencer en Vallecas, uno de los campos donde se ganan y se pierden las Ligas. Espóiler: no se consiguió.
La segunda mitad comenzó con la sustitución de Huijsen —con amarilla— por Militao y sin cambios en la predisposición de los jugadores del Madrid.
En el 51', uno de los que puede desequilibrar, Güler, enroscó un balón que se marchó lamiendo el palo derecho de Augusto Batalla. Daba la impresión de que si el Madrid no comenzaba a jugar el partido en serio, solo podría marcar en un fogonazo aislado. El encuentro blanco estaba siendo tan mejorable que Paco Jémez acertaba en (algunos) comentarios.
El siguiente destello lo firmó Kylian, que seguía sobre el campo. Disparó desde la derecha fuera. ¿Nuevo chispazo o reacción? Nada, un espejismo. Asencio, de los pocos que estaban dando la talla, salvó los muebles in extremis tras un error no pequeño de Carreras.
Poco después, Álvaro García marró una oportunidad excelente casi bajo el larguero de Courtois. Si seguía así, el Madrid no solo no ganaría, sino que podría perder. La cosa parecía empeorar, como suele suceder con todo en la vida. Si la primera parte había aburrido a las ovejas, en la segunda, las ovejas se estaban lanzando al vacío para ahorrarse el sufrimiento.
Antes del 70', Valverde tuvo una ocasión que desbarató Batalla. Al disparar, Fede se tocó el muslo y miró al banquillo. Mal asunto. Pero quien abandonó el terreno de juego fue Brahim. Entró en su lugar Ceballos, por lo que Eduardo se desplazó a la derecha.
Quedaban doce minutos, el Rayo tenía otra ocasión y Rodrygo se disponía a salir. Hubo madridistas que estaban viendo el encuentro en el bar que pidieron un chupito de cicuta para redondear la tarde. La absenta era demasiado suave para aguantar esto. El 11 salió finalmente por Camavinga, que había jugado en la derecha unos cuantos segundos.
El siguiente en salir sería Trent, Fede seguía con molestias. Que quede solo en eso.
En el 86', agarraron a Mbappé en el área, pero se sabe que cuando se hace sobre un jugador del Madrid nunca es suficiente para pitar penalti. Además, si los blancos están jugando mal no merecen que se les arbitre con equidad.
Los últimos minutos, los de Xabi le pusieron un poco de ganas, en una o dos jugadas aisladas, eso sí. Incluso gozó de alguna ocasión el Rayo, cuyo planteamiento y partido habían sido notablemente superiores a los del Madrid, si tenemos en cuenta la magnitud de ambas plantillas.
Güler casi marcó al final, y a Mbappé lo volvieron a agarrar en el área sin que ya nadie se quejara. El choque acabó con 0-0. Los blancos habían firmado un partido mediocre en Vallecas. Este Madrid ya no parece que pueda ganar en cualquier momento.
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