0-0: Falló Lopetegui
Quillo Barrios
Llevo tiempo defendiendo lo atractivo del proyecto de Lopetegui. Por la idea que propone y la mejoría futbolística que ha experimentado el equipo en los últimos meses. Sigo manteniendo el discurso tras el derbi contra el Atlético de Madrid, ya que el equipo fue de menos a más y firmó una segunda parte notable en la que sólo faltó gol. Sin embargo, Lopetegui debe añadir personalidad a su idea si no quiere que su aventura acabe en desastre. Hoy tenía en su mano el contexto ideal para hacerlo, pero prefirió mano izquierda a valentía.
Con 0-0 en el marcador, Ceballos gobernando con una exhibición y el Atlético de Madrid en la lona, al Real Madrid sólo le faltaba sangre y frescura arriba. Benzema no funcionaba y Asensio, cuya mejoría respecto al Sánchez Pizjuán resultó evidente, empezaba a notar síntomas de cansancio -se vio claramente a la hora de finalizar las acciones-. Mariano y Vinicius calentaban y la lógica invitaba a pensar que uno de los dos -o los dos- entraría para intentar conectar las sensaciones con el resultado. Pero entró Lucas Vázquez. Inexplicable. El gallego sigue sin marcar diferencias y uno no sabe ya si actúa como extremo, mediapunta o segundo delantero. Quizá su propia frustración le esté haciendo equivocarse con y sin balón.
Vinicius jugó cinco minutos y Mariano ninguno. A Lopetegui le faltó la valentía que sí mostró su propio equipo dentro del terreno de juego. Un error difícil de entender, ya que fue el propio Lopetegui el que acertó dando entrada a Ceballos por el lesionado Bale. Tenía otras opciones, pero se decantó por el ex del Betis, que convirtió a un equipo tibio y sin profundidad en una máquina de hacer fútbol.
El resto del partido, más allá de la gran segunda mitad del equipo y los fallos de Lopetegui con el timing y los cambios, deja como buenas noticias el cambio de actitud respecto al choque del miércoles y la estupenda actuación de Carvajal, Sergio Ramos y Courtois, quienes, en sus respectivas tareas, brillaron con luz propia.
La Liga sigue ahí y el proyecto de Lopetegui merece la mejor de las suertes, pero debe ser el propio entrenador el que se lo crea y dé un golpe encima de la mesa. Sé valiente, Julen.