REAL MADRID A DEBATE. LA GALERNA, TU DIARIO MADRIDISTA.

Volver al inicio
Crónicas·22 de septiembre de 2019

0-1: Querer es poder

Q

Quillo Barrios

Me asaltaron muchas dudas cuando vi que Zidane repetía, en el Sánchez Pizjuán, el mismo once que había hecho el ridículo en París días antes. La única novedad era la de Sergio Ramos por Militao. No entendía que, con sólo dos sesiones de entrenamiento entre ambos encuentros, el técnico francés apostara por repetir una fórmula que resultó ser catastrófica. Por suerte, mis dudas se apagaron tras el pitido inicial. El Real Madrid fue otro pese a ser el mismo. Habla muy bien del equipo, de su actitud y de Zidane, que tanta culpa tuvo del bochorno del miércoles como de esta especie de resurrección.

No fue un choque brillante el disputado en el Sánchez Pizjuán. De hecho, las llegadas a ambas áreas fueron escasas. Sin embargo, encontramos un Real Madrid maduro, serio, solidario y muy concentrado. El equipo juntó las líneas y corrió con sentido. James Rodríguez y Eden Hazard fueron el claro ejemplo de un conjunto comprometido y generoso en el esfuerzo. Ambos se emplearon a fondo en la presión y el trabajo defensivo pese a ser jugadores de características totalmente antagónicas a esto que estamos comentando.

Mención aparte merece Mendy. El lateral ofreció un recital en un escenario importante. No pudieron superarlo en el uno contra uno y acabó desquiciando a un Sevilla que no encontró ni un resquicio en la zona del zaguero francés. No es tan virtuoso como Marcelo y seguramente tenga un impacto mucho menor que su compañero en el apartado ofensivo, pero el Real Madrid, al menos en el Pizjuán, necesitaba justamente lo que Mendy brindó.

Al descanso se llegó con un bagaje de dos ocasiones claras para el equipo de Zidane -Hazard y Carvajal tuvieron el gol en sus botas- y una primera parte plácida para Courtois. El guión se repitió en la reanudación, aunque bien es cierto que el equipo pareció caerse físicamente con el paso de los minutos. Con los jugadores empezando a poner más corazón que cabeza, Carvajal encontró espacio por banda derecha y metió un centro medido para que Benzema trasladase la superioridad merengue al marcador. Cabezazo impecable y 0-1.

Zidane reaccionó metiendo a Valverde por James Rodríguez. El entrenador galo selló el centro del campo y el que terminó por caerse fue el Sevilla, que se sintió incapaz de superar las líneas rivales. No pudo por dentro y tampoco por fuera. Ni siquiera la lluvia de centros de los últimos minutos inquietó a un Real Madrid que pudo haber ampliado la ventaja en alguna contra. La semana de tintes trágicos acabó con sonrisa y liderato. Querer es poder.

ESPACIO PUBLICITARIO

Post Article - 728x90