0-2: Marcos Llorente se doctora
Jesús Bengoechea
En un segundo tiempo que invitaría a la ilusión si no fuera porque la precaución lo desaconseja, el Madrid conquistó la primera plaza del grupo y (por el mismo precio) la batalla de las sensaciones. El camino del éxito se abrió nada más volver ambos equipos del descanso, cuando un balón pésimamente gestionado por la defensa romana fue aprovechado por Bale para perfilarse y batir a Olsen. Instantes después el meta local saldría a los pies del galés para desbaratar un contragolpe marca de la casa que abriría la veda para los mejores minutos de la era Solari hasta la fecha, minutos que se prolongarían hasta el descanso con un juego que armonizó dominio, solidez y contraataque. Una vuelta en toda regla a la eterna ductilidad del Madrid de la que acaso haremos bien en no fiarnos, habida cuenta de los muy alarmantes baches en el recorrido del equipo hasta este punto.
Antes, en el primer tiempo, los de Solari movieron el balón con criterio pero gran previsibilidad, completamente romos en ataque. Las mejores (y casi únicas) ocasiones correspondieron a los italianos, con especial mención para un balón que Under envió inexplicablemente por encima del larguero en franca contradicción con su apellido.
Dentro de la mejora en el tono general de todo el equipo en esa segunda mitad, hay que destacar por encima de todos a Marcos Llorente. Salió del ostracismo como quien sale de copas, tira de agenda y se cita con todas en diferentes puntos de la ciudad en la confianza de que llegará a cada antro a la hora, con el tupé sólo tenuemente alborotado por el encuentro anterior. Mandó, templó, se ofreció, se fajó y robó con una personalidad apabullante. Casemiro no hay más que dos, aunque no se parezcan en nada. Podemos haber asistido al doctorado más imprevisto e importante del año. Bravo por Marcos.
Por lo demás, Solari dijo en rueda de prensa que el compromiso de Bale es indudable, y lo cierto es que se circunscribió a la banda izquierda con gran profesionalidad, a pesar de que odia jugar allí, siguiendo las instrucciones de su técnico. Nadie se lo reconocerá. Sigue Karim en buena línea y vimos un buen partido de Marcelo, que conecta con el francés como siempre y con el galés como nunca. Kroos, Modric y Lucas (con su gol) ofrecieron indudables brotes verdes. Courtois, por su parte, pone mi amor por Keylor en el ámbito de lo platónico.
Buen Madrid. Que dure.