0-3: Virgencita, que este sea el Madrid
Editorial La Galerna
En (quizá) el mejor y más completo partido de lo que va de temporada, un espléndido Real Madrid, que aunó abordajes frenéticos con ratos de buen control, goleó por 0-3 al Athletic Club con dos goles de un formidable Mbappé y otro de un sensacional Camavinga.
El comienzo no pudo ser más voraz por parte de los blancos. Ya a los tres minutos, Mbappé maniobró de manera soberbia sobre la línea de fondo y terminó obligando a Unai Simón a sacar el brazo de modo magistral, cosa que tuvo que hacer al minuto siguiente, de nuevo, tras un chut de Vinicius desde la frontal. Era la antesala del gol, dentro del mismo fulgurante inicio. Trent metió un balón largo marca de la casa, Mbappé controló, buscó el hueco en la frontal y disparó a la red con la clase incomparable que distingue a los más grandes del fútbol de siempre. Seis minutos, 0-1.
Como no podía ser de otro modo, el Madrid se tranquilizó un poco tras arranque tan imparable, aunque siguió dominando y solventando con total solidez las inocentes intentonas locales. Mbappé y Vini, no obstante, continuaban sembrando el desconcierto, y un pase sensacional del francés lo pifió su compañero en boca de gol, intentando un pase de la muerte absurdo, por cuanto no iba acompañado por nadie. No obstante, ambos resultaban amenazantes.
El Madrid se manejaba con solvencia en el centro del campo merced a las evoluciones de Tchouaméni y Camavinga, con un Valverde algo por debajo de ambos. De hecho, una mala salida de balón del uruguayo derivó en la primera ocasión athlética. Disparó a bocajarro Guruzeta y Courtois ejecutó la parada apelotante preceptiva. Repetiría el belga al filo de la media hora, y tendría más mérito aún. Sensacional su intervención a tiro de Berenguer tras dejada de Nico.
De pronto, a lo tonto, podría haber empatado el Athletic. Parece el sino del Madrid: zafarranchos deslumbrantes junto a alarmantes desconexiones.
Con todo, no llegaría a ser el caso. Vini estuvo a punto de hacer el 0-2 recibiendo un balón largo y, casi sin ángulo, disparando al palo sobre la salida de Unai. Y repetiría ocasión a renglón seguido, de nuevo a pase de Trent, que la pone donde quiere desde donde quiere. La bajó de fábula el brasileño, pero no logró batir a Unai en su atinada salida.
Bellingham, por lo demás, comenzaba a carburar, y era una de las cosas que el Madrid necesitaba. La superioridad blanca se certificó de manera espectacular en una de las mejores jugadas de la temporada. Una combinación coral soberbia cristalizó en un centro de Trent (enorme primer tiempo), Mbappé tocó en el segundo palo y Camavinga remachó, también de cabeza. 0-2, justo premio al trabajo y la inspiración del equipo.
El Athletic comenzó apretando tras la reanudación, y un zambombazo lejano de Jauregizar obligó a Courtois a llevar a cabo su tercera gran parada de la noche. No obstante, el Madrid se sostenía con robustez. Trent se lesionó en un pase largo y entró Asencio en su lugar.
No tardó en liarla Kylian para poner el partido a dormir con una disparo sensacional desde su casa. Lo de este tipo está más allá de lo sobrenatural. El mejor atacante del planeta sin ningún tipo de discusión.
Sentenciado el encuentro, Xabi desencadenó un carrusel de cambios. Valverde lanzó un trallazo que obligó a intervenir a Unai una vez más. Estaba todo visto para sentencia, como decían los clásicos, y el partido languidecía hacia un final balsámico para el Madrid, tanto por el marcador como por el juego.
Virgencita, que, tras mucho sobresalto, esta versión sea la definitiva del Madrid 25/26.
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