1-0: Tedio
Quillo Barrios
Es una lástima ver al Real Madrid tan encorsetado, con miedo a sí mismo, ante un Rayo Vallecano que dio facilidades de principio a fin sin que estas tuvieran incidencia en el marcador más allá de tres puntos tan importantes -seguimos en la lucha por el título- como grises.
Los hombres de Míchel se mostraron inocentes en ambas áreas y descoordinados sin balón. Ni siquiera la generosidad expuesta por los futbolistas permitió ver un Rayo incómodo. Había nervios en el Bernabéu durante los últimos minutos por lo corto del marcador y el pasado reciente, no por la reacción del rival más benévolo que ha pasado por el estadio blanco en mucho tiempo.
Modric se divirtió, Kroos conectó con el equipo, Llorente mantuvo su buen tono y Benzema mejoró sus prestaciones -gol y buen encuentro-. Poco más. La defensa no tuvo la opción de sufrir, Lucas Vázquez fue un constante quiero y no puedo -cierto es que asistió a Benzema en el gol- y Asensio firmó un divorcio absoluto con el gol. El tedio se apoderó de un Bernabéu desangelado.
La segunda mitad pareció más un partido de pretemporada que uno en el que los dos se jugaban demasiado, síntoma que refleja el difícil momento que atraviesan ambos equipos. Lo bueno es que, pese a todo, y al igual que en Huesca, el Real Madrid parece haber aprendido a ganar sin merecerlo. Courtois, que protagonizó dos dos intervenciones notables en el 90', tiene buena culpa de ello.
La Liga no volverá hasta 2019 y eso es un alivio. Ahora toca cerrar el año con el Mundial de Clubes. Quién nos iba a decir en junio que el tedio se apoderaría de nosotros en diciembre...