1-0: Una nueva decepción
Ramón Álvarez de Mon
No siquiera el segundo advenimiento de Zidane ha impedido que la temporada esté resultando un auténtico suplicio desde que el Madrid perdiera toda esperanza de conseguir un título allá por el mes de marzo. La única constante que impera es la falta de ambición, una letanía apenas interrumpida por aquellos jugadores con ganas de hacer méritos de cara a la temporada que viene.
En Vallecas se repitió la constante. El Madrid entró al partido frío y terminó cadáver. Desde el principio del partido se notó que un equipo se jugaba la vida y al otro no le importaba seguir perdiendo crédito. El Rayo dispuso de dos buenas ocasiones por una clarísima del Madrid que marró Bale. El gol rayista llegó tras la revisión por parte del VAR de una de esas jugadas que cuando el Madrid reclamaba eran grises y por tanto no revisables. El penalti lo anotó Embarba ante un más que digno Courtois.
El Madrid pronto divisó la cuesta arriba. Un activo Mariano no lograba contagiar su entusiasmo al resto de compañeros. Por si eso no resultase suficiente, el árbitro castigaba con mayor dureza la pasividad del Madrid que la intensidad con derecho a roce de los locales. Nada a lo que no estemos acostumbrados ya.
La segunda parte resultó ser más de lo mismo. El Rayo más desgastado salía bastante menos, pero lograba que pasasen los minutos sin sufrir demasiado. La entrada de Brahim pareció darle algo de luz al Madrid, pero un solo grano no hace granero y la mayoría de sus compañeros no acompañaban en el intento. No obstante el aficionado madridista debe tomar nota de la buena pinta del malagueño.
En definitiva, otro partido triste de un equipo que encadena dos partidos sin celebrar un gol y que acrecienta la percepción de que muchas cosas deben cambiar tras un año desastroso de principio a fin. Mucho trabajo que hacer para recuperar la ilusión.