1-1: El fútbol no le debe nada al Atlético de Madrid
Quillo Barrios
Llevamos años escuchando una absurda teoría sobre que el fútbol le debe una Copa de Europa al Atlético de Madrid. Concretamente desde 2014. Aquel gol de Sergio Ramos en el descuento privó a los colchoneros de un título que no merecieron, pero ese aroma trágico hizo que muchos comprasen el discurso victimista y segundón. Lo cierto es que, aquella noche, el Real Madrid fue muy superior a su rival. Coleccionó ocasiones y ofreció buen fútbol, aunque el destino no quiso que el esférico entrase hasta el 92:48.
Este domingo, en el Bernabéu, hemos vivido algo parecido, aunque acompañado de un arbitraje nefasto de Estrada Fernández. La prensa y los aduladores de Simeone lanzarán una lectura en la que el Atlético de Madrid será presentado como un equipo rocoso, resistente a los arreones del Real Madrid. Todo mentira. El conjunto rojiblanco realizó un partido inaceptable, basado en sumar hombres en torno a Oblak y achicar balones como en aquella final de Lisboa. Le salió bien porque tienen un portero extraordinario, porque el Madrid estrelló varios balones en los palos y porque Estrada Fernández dejó de señalar dos penaltis clamorosos -a Kroos y Lucas Vázquez- que vio todo el mundo menos él.
El partido fue así. Monólogo blanco, sucesión de ocasiones, paradas de Oblak, errores del árbitro y 1-1 final. Nada más. Incluso el gol del Atlético de Madrid viene precedido de un fuera de juego, aunque bien es cierto que la acción es muy difícil de ver. Los colchoneros, que llegaron dos veces y media -excelso Keylor en el poco trabajo que tuvo-, se llevaron un botín excesivo. El día que no logren el premio que nunca merecen, sus lágrimas de cocodrilo volverán a llevarnos a la delirante teoría de que el fútbol les debe algo, pero partidos como el de este domingo nos ayudarán a recordar que no es así.
el atlético de madrid se llevó un botín excesivo
Centrándonos en el Real Madrid, a Zidane le funcionó un once plagado de novedades, con Kroos y Kovacic en el centro del campo y Gareth Bale acompañando a Cristiano arriba. Kovacic completó una primera parte fabulosa, aunque se vino abajo físicamente en la segunda. Marcelo, monumental toda la tarde, fue el mayor generador de peligro del campeón de Europa. Le faltó que saltara la chispa habitual con Asensio, algo gris en el derbi.
Cristiano Ronaldo adelantó al Real Madrid aprovechando un centro medido de Bale desde la izquierda. El portugués, intratable dentro del área, remató de primeras para poner justicia en el marcador. Ni siquiera Oblak pudo evitar el tanto. Lo malo es que, inmediatamente después, Griezmann, previo fuera de juego, aprovechó el único error defensivo del Madrid en todo el partido para establecer el 1-1. De eso vive el Atlético de Madrid. Tiene tantas carencias futbolísticas que necesita agarrarse al fallo ajeno para sobrevivir. Y no le va mal, todo sea dicho.
Con el empate en el marcador, Zidane quitó a Cristiano para meter a Benzema. El cambio parecía pactado, pero no por ello es acertado. Isco y Modric sustituyeron después a Asensio y Kovacic. El Real Madrid se instaló en campo del Atlético de Madrid, pero no hubo manera. Oblak lo sacó todo, incluso una falta de Sergio Ramos en el descuento. Godín cometió penalti sobre Lucas Vázquez, pero seguramente Estrada Fernández pensó que la sangre que tenía el gallego era de pega o forzada por él mismo.
Al final, 1-1, aunque con la sensación de que hoy no se le podía pedir más al Real Madrid. Jugó, generó, tiró, dominó y sometió a su rival, pero Oblak, los palos y Estrada Fernández decidieron que la racanería merecía premio.