1-1: Sabor agridulce
Quillo Barrios
Viendo el transcurso de la temporada y el rendimiento de Barcelona y Real Madrid desde agosto, podríamos pensar que el 1-1 es un extraordinario resultado de cara al encuentro de vuelta. Sin embargo, el equipo de Solari compitió con madurez y estuvo cerca de descoser a su rival, pero, tal y como comenta Jesús Bengoechea en un artículo publicado este miércoles, el campeón de Europa lleva mucho tiempo sin jugar los Clásicos con sangre en el ojo.
Fue un partido extraño, más de ida y vuelta de lo que cabía esperar. Un encuentro en el que el Real Madrid gobernó en una fabulosa primera mitad y caminó sobre el alambre en la segunda. Tan raro fue el choque que, con 1-1 en el marcador, Messi en el campo y los de Solari noqueados, surgió una inesperada serenidad en un equipo que parecía abocado al caos. Los futbolistas reaccionaron en la recta final y apagaron a un Barcelona que iba a más. El único lunar en esa fase fue Marcelo, cuyo partido en líneas generales resultó dantesco. ¡Hasta Carvajal tuvo que hacerle una cobertura en la segunda mitad!
Pero volvamos al principio. El Real Madrid presentó una gran puesta en escena. Salió a mandar y mandó. Vinicius, tan eléctrico como fallón, volvió a ser el mejor amigo de Benzema. Entre los dos fabricaron un gol que acabó marcando Lucas Vázquez. El gallego disputó su mejor partido en mucho tiempo. No sólo por el tanto, que puede valer su peso en oro, sino por el gran trabajo con y sin balón.
el real madrid presentó una gran puesta en escena
El 0-1 no cambió los planes del equipo blanco. Al contrario. Se sintió con confianza y fue a por más, aunque sin suerte. El Barcelona estaba contrariado, intentando hacer frente a un guión con el que no contaba. Sin Messi, la brillantez en los últimos metros brillaba por su ausencia, mientras que en defensa irrumpían las lagunas de siempre. Lástima que el Real Madrid, de más a menos, no fuera capaz de encontrar un botín mayor y pasase de poder hurgar la herida a jugar con ciertas reservas.
Llorente, que había firmado sesenta minutos extraordinarios, se lesionó y tuvo que dejar su lugar a un desacertado y nervioso Casemiro. Son varias ya las lesiones del canterano madridista. Mala noticia. También entraron Bale -falló un gol cantado- y Asensio -mejor que el galés-, que sustituyeron a Vinicius y Lucas Vázquez. Bien Solari con el planteamiento y los cambios, aunque la presencia de Marcelo estuvo cerca de costar un disgusto. El técnico argentino deberá decidir, de cara al choque de vuelta, si compensa buscar la casi imposible resurrección del brasileño, ya que corre el riesgo de perder al jugador para la causa y, si todo se tuerce, también la eliminatoria.
Faltó sangre en el ojo, pero al Bernabéu se llega de pie. Sabor agridulce.