1-2: Imperdonable
Ramón Álvarez de Mon
Uno creía que tras la fatídica eliminatoria ante el Odense -temporada 94/95- no volvería a presenciar cómo un equipo modesto levanta una eliminatoria en el partido del vuelta en el Bernabéu. Resulta difícil entender por qué Zidane dejó fuera de la convocatoria a sus jugadores más goleadores, también por qué reservó a tantos titulares en la disputa de un título que aún estaba en juego. Pese a todo, el técnico francés dispuso un once que debía imponerse a un muy meritorio Leganés.
Si los teóricos titulares no están protagonizando, en su mayoría, un gran año, qué decir del llamado equipo B, que ha protagonizado una competición copera muy decepcionante. Algunos de sus componentes parecen aún muy verdes para el primer nivel, y los que antaño destacaban no parecen encontrar su lugar este año.
El partido empezó con un Madrid irreconocible. Parecía faltar pasión, pero sobre todo fútbol. Un error compartido entre Achraf y Nacho dio lugar al primer castigo: golazo de Eraso.
Se llegó al descanso con la eliminatoria empatada. Tras la reanudación, el buen gol de Benzema pareció devolver todo a su lugar, pero una desatención defensiva dio lugar al gol de cabeza de Pires.
De ahí hasta el final todo fue un quiero y no puedo. Alguna ocasión buena, especialmente la de Benzema, pero una falta de ideas de nuevo alarmante.
Así se acabó una competición que parecía haber ascendido en la escala jerárquica tras el descalabro liguero.
Hace catorce años, el equipo que protagonizó el Odensazo supo encontrar el empuje para ganar después la Liga. Muy pronto, ante el PSG, el Madrid se juega su última bala de esta temporada. Seré un ingenuo, pero yo creo. No porque estos mismos lo hayan ganado todo, sino porque esto es el Madrid, insensatos.