REAL MADRID A DEBATE. LA GALERNA, TU DIARIO MADRIDISTA.

Volver al inicio
Crónicas·26 de febrero de 2020

1-2: Una nueva pesadilla

Q

Quillo Barrios

El Bernabéu brindó una sonora ovación a Vinicius cuando este fue sustituido por Gareth Bale. El resultado era 1-0 y nadie esperaba la estrepitosa caída que iba a experimentar el Real Madrid. En realidad no fue por la ausencia del brasileño, pero sí se generó la sensación de no tener nada a lo que agarrarse cuando se desató una tormenta que acabó devorando al equipo de Zidane.

Volvamos al principio. El Real Madrid saltó al campo sin Kroos -tenía ligeras molestias-, pero sí con un 4-4-2 con Casemiro, Modric, Isco y Valverde. Dicho dibujo se ha convertido en el favorito de Zidane para las grandes noches. Sorprendentemente, el equipo blanco tuvo el balón en la primera parte, aunque no el control. El sesenta por cinto de posesión que alcanzó fue ficticio, ya que el Manchester City no sufría atrás y se plantaba con cierta facilidad en área rival, especialmente por la banda de Carvajal, que naufragó de principio a fin.

Courtois salvó el 0-1 y Vinicius estuvo a centímetros de encontrar el 1-0. Eso fue lo más destacado, ofensivamente hablando, de una primera mitad en la que sobró respeto y se vieron las carencias de ambos: al Real Madrid le cuesta mandar desde el balón pese al 4-4-2 y el Manchester City sufre horrores en defensa.

Tras la reanudación, los de Guardiola buscaron más el balón. El cuadro inglés creció con el paso de los minutos y Courtois tuvo que aparecer de nuevo para sostener a los suyos. Una mano extraordinaria del belga permitió respirar al Bernabéu. Justo después, Vinicius, aquel clavo ardiendo al que conviene agarrarse, robó cerca del área citizen y asistió a Isco para el 1-0. Lo merecía el malagueño, que nunca se escondió pese a los errores de la primera mitad.

El golpe era importante, sobre todo porque le llegó al Manchester City cuando mejor estaba. Quien más quien menos esperaba un Real Madrid más seguro de sí mismo, con menos fisuras y alguna opción al contragolpe para aumentar la ventaja. Sucedió todo lo contrario. Parecía que el que había encajado el tanto era el equipo de Zidane. Se descompuso de tal manera que hasta el Bernabéu, incrédulo, se quedó en silencio. De esas noches en las que ni siquiera aparece el enfado.

Bale entró por Vinicius, fundido, pero Zidane se olvidó de tapar la hemorragia de la banda de Carvajal. Por ahí murió el Real Madrid. De Bruyne, futbolista colosal que hoy se doctoró en el Bernabéu, hizo suya esa zona. Asistió a Gabriel Jesús tras escapar de un laberinto de piernas -imposible defender peor esa acción- y marcó el 1-2 al transformar un clamoroso penalti de Carvajal. Poco después, roja a Sergio Ramos. Injusta, dicho sea de paso, ya que lo expulsaron por una jugada similar a la que él protagonizó con Gabriel Jesús en el 1-1. En mi opinión, lo del brasileño no era falta -gol legal-, pero tampoco la del capitán del Real Madrid -expulsado injustamente-.

Zidane terminó de descoser a los suyos metiendo a Lucas Vázquez y Jovic por Isco y Modric. Por suerte, el arreón final del Manchester City no sirvió para hurgar en la herida. Casemiro dijo nada más acabar el partido que no sabía qué había pasado exactamente en los últimos veinte minuto. Yo, si les soy sincero, tampoco. ¿Lo mejor? El resultado -pudo ser muchísimo más grave-. Lo peor, la fragilidad mental y futbolística de un Real Madrid que venía mostrando todo lo contrario.

ESPACIO PUBLICITARIO

Post Article - 728x90