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Crónicas·23 de octubre de 2016

2-1: Morata aplica la receta tardía

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Quillo Barrios

Saltó el Real Madrid al césped del Santiago Bernabéu sabiendo que el Sevilla había sido invitado al baile y que los de seguridad no quisieron sacar del mismo a un Barcelona que se mantuvo en pie gracias a la mala puntería del Valencia y el gran rendimiento de uno de sus últimos fichajes: Undiano Mallenco.

El Athletic de Bilbao apareció con piel de cordero al ver que su once no presentaba la imponente figura de Aritz Aduriz. Presionaron arriba los de Valverde en el inicio, pero el Real Madrid se enchufó rápido y quiso repetir el guión mostrado ante el Betis. Isco personalizó el buen arranque blanco con una acción que acabó en gol de Benzema. 1-0 tempranero y a remar con viento a favor.

Rafa Nadal aplaudía en el palco y Florentino Pérez saboreaba la victoria momentánea y su paseo triunfal en la asamblea celebrada por la mañana. El Real Madrid se gustaba, Toni Kroos volvía a ser el marido perfecto y hasta Pepe parecía atreverse con los cambios de banda bajo el diluvio.

Sin embargo, el equipo sufrió una inesperada desconexión en el ecuador de la primera mitad y lo pagó caro. Marcelo empezó a quedarse sin ayudas en su banda y el Athletic, experto en penalizar errores, entró por ahí como si fuera Nochebuena y estuviera ya la mesa puesta. En una de esas, 1-1 tras un barullo en el área.

La igualada visitante congeló a un Bernabéu que no contaba con complicarse la vida a la media hora. El Real Madrid dejó de llegar y el ritmo bajó. Sólo Isco, notable en salida de balón y clarividente en tres cuartos, se mantuvo firme en pleno temporal. Pero no era suficiente. Necesitaba un socio que le ayudase a terminar la reanimación. Fue entonces cuando apareció Bale.

El galés tomó las riendas en unos últimos minutos frenéticos. Descosió al Athletic con una vibrante arrancada desde la derecha y a punto estuvo de servir el 2-1 asomándose por la izquierda. Lo único que falló en esa trepidante recta final fue lo que nunca falla: el instinto asesino de Cristiano Ronaldo. No aprovechó una asistencia de Bale y se llenó de balón en una acción que pedía pase atrás y celebración. Zidane aplaudió intentando evitar la bronca de un nervioso Bernabéu. En medio de las lamentaciones, descanso.

En la reanudación, el equipo blanco se mostró bloqueado, como si su sistema nervioso estuviera muy lejos del Paseo de la Castellana. La sensación de que se podían perder puntos empezaba a sobrevolar el estadio. Hasta Zidane se llevó la desaprobación de la afición cuando decidió quitar a Isco -el mejor hasta ese momento- y Benzema por Lucas Vázquez y Morata. La noche olía a Silent Hill y Sevilla, Atlético de Madrid, Barcelona y Undiano Mallenco se frotaban las manos.

Bale y Lucas Vázquez tomaron las alas y bombardearon el área rojiblanca con centros de todos los colores. El primitivo estilo encontró su premio cuando Morata, listo y rápido, aprovechó un envío de Bale para poner el 2-1 y subir la temperatura del Bernabéu.

Supo gestionar el Real Madrid la ventaja, aunque un grave error de Varane estuvo a punto de acabar en drama. Suerte para él -y para nosotros- que Keylor Navas, rezando en silencio, se lanzó a tapar el  hueco como si fuera el partido más importante de la temporada. El tico evitó el desastre y la hinchada blanca resopló tras contener la respiración.

Al final, tres puntos de oro y regreso a un liderato que sabe aún mejor cuando ganas sin hacerlo bien. ¿Y Cristiano? Que reflexione y vuelva. Sobre todo que vuelva.

LAS NOTAS

Keylor Navas (7): Apareció en el momento clave.

Carvajal (6): De más a menos. Sufrió en defensa.

Pepe (6’5): El mejor de la defensa.

Varane (4’5): Uno de sus peores partidos.

Marcelo (5’5): Frágil en defensa y poco efectivo en ataque.

Toni Kroos (6’5): Empezó muy bien, pero el bajón del equipo le lastró.

Kovacic (6): Dinámico y vertical, aunque sin peso en la segunda parte.

Isco (7): Estaba siendo el mejor cuando Zidane decidió quitarle.

Bale (6’5): Algunos destellos y un gran centro para el 2-1. Sin embargo, debe dar más.

Cristiano (4’5): Egoísta y muy impreciso.

Benzema (6’5): Marcó y se asoció bien, pero se diluyó en la segunda mitad.

Lucas Vázquez (7): Agitó al equipo y volvió a aprovechar los minutos.

Morata (7): Marcó el gol de la victoria. Siempre suma.

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