2-1: Segundas partes nunca fueron buenas
Quillo Barrios
El 24 de enero, el Real Madrid firmó uno de los partidos más pobres y preocupantes de los últimos años. Naufragó estrepitosamente en el Bernabéu ante el Leganés, cayendo por 1-2 y quedándose fuera de la Copa del Rey. El que escribe estas líneas pensaba que hoy la clase media del equipo de Zidane se vengaría, pero no lo ha hecho pese a la victoria.
La primera parte fue buena, con el Real Madrid intenso, presionando arriba y siendo rápido en la circulación de balón. Zidane tiró de suplentes ante la importancia del partido del próximo martes y estos respondieron bien en el inicio. Ceballos demostró estar a un nivel superior que el resto de no habituales, mientras que Bale, que no jugó ni un minuto en el Allianz, respondió con implicación, generosidad en el esfuerzo defensivo y aportación en la victoria -anotó el primer gol blanco-, dejando claro que, pase lo que pase en verano, está aquí para aportar.
Lo mejor de la primera parte fue, además del resultado, la sensación de que el Leganés no llegaba con facilidad al área de Kiko Casilla. Los de Garitano tuvieron tres ocasiones contadas, no más, ante un Real Madrid que se mantenía sereno atrás, con Vallejo y Casemiro haciéndolo bien y el centro del campo ayudando en tareas defensivas. Sólo Theo y Benzema desentonaban. Borja Mayoral, siempre activo y peligroso, cerró los primeros cuarenta y cinco minutos con el 2-0. Daba la sensación de que la tarde sería plácida, pero no fue así.
Inexplicablemente, el Real Madrid se cayó en la segunda mitad. Los laterales sufrieron en exceso, Llorente dejó de dominar su parcela y hasta Ceballos desapareció por momentos al no recibir balones en su zona de influencia. A falta de media hora, Zidane quitó a Benzema y Kovacic para dar entrada a Asensio y Kroos. El escenario no cambió. Ambos futbolistas jugaron a medio gas, algo entendible sabiendo lo que se les viene encima en tres días. El problema es que el resto del equipo no supo aprovechar el carácter reivindicativo que desprendía este encuentro. El Leganés acortó distancias tras una jugada en la que Theo fue demasiado blando, y el choque entró en una dinámica totalmente negativa para el Real Madrid, que ni siquiera intimidó a la contra como suele hacer otras veces.
El Bernabéu, anestesiado en Liga, decidió no abroncar al equipo. Kiko Casilla dejó una buena intervención en el sprint final y el Leganés se quedó en la orilla. Tres puntos que no saben a nada y una segunda parte que tendría tono preocupante si no fuera porque el contexto del martes será totalmente diferente. La temporada está bajo el himno de la Champions League.