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Crónicas·9 de febrero de 2024

2-1: Un Madrid raquítico y desmoralizado

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F. Alcalá-Zamora

El Real Madrid femenino se despidió de la Copa de la Reina en la ronda de cuartos de final tras caer derrotado (2-1) ante el Atlético de Madrid en territorio rojiblanco. Dos chispazos de Ludmila da Silva y Eva Navarro bastaron para superar a un Real raquítico y desmoralizado que a duras penas creyó en la victoria tras el empate de Linda Caicedo.

 

Por norma general, las carencias de un equipo suelen salir a la luz cuando un rival pasa por encima sin dejar nada en pie; su mérito es el que deja en evidencia el mal desempeño propio. En esas, no queda más que resignarse y agachar la cabeza. La película cambia por completo, no obstante, cuando es el propio equipo conjugado en primera persona el que va hundiéndose a causa de una cadena inacabable de errores no forzados. La sensación de espanto supera con creces a la mera impotencia de quien se sabe inferior.

Atleti-Real Madrid femenino

En la Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid, el derbi madrileño de Copa de la Reina —antesala del calco que se vivirá dentro de una semana en Liga F— pintaba a cualquier cosa menos a oda al fútbol desde el instante en el que se confirmó el parte meteorológico de lluvia y viento. Ni los perfiles ofensivos dispuestos por el técnico local, Manolo Cano, ni el tridente blanco conformado por Athenea del Castillo, Linda Caicedo y Naomie Feller iban a ser suficientes para sacar del pozo de mal juego a sus respectivos conjuntos. De un lado, el Atleti sigue sumido en su particular mundo gris y aburrido desde que la irrupción del Madrid le arrebató la posibilidad de disputar competición europea; del otro, la temporada de las madridistas parece abandonada y olvidada hasta verano, como la consola que únicamente podrá sacarse del cajón a final de curso.

La temporada de las madridistas parece abandonada y olvidada hasta verano, como la consola que únicamente podrá sacarse del cajón a final de curso

La guinda al panorama desolador, para colmo, estaba en el ilusionante premio al que accedería el ganador del duelo: un billete seguro a una nueva goleada ante el Barcelona. Así, extraña poco la concatenación de fallos, errores de concentración y malas decisiones desplegada sobre el verde: durante la primera parte, la banda de Sofie Svava y Athenea se convirtió en un agujero negro al que llegaban balones que sucesivamente, uno tras otro, iban desapareciendo. Aunque el paso de los minutos activó a las guardametas Lola Gallardo y Misa Rodríguez y requirió de sus servicios, el gol parecía un concepto lejano… hasta que la defensa madridista se abrió de par en par.

Athenea del Castillo

Corría el minuto 37 cuando a Rash Ajibade le bastó con esprintar en trayectoria recta hacia el área para superar dos líneas de defensas y dejar vendida a una Kathellen Sousa, que prefirió no meter el pie. Ya en el meollo del peligro asistió a Ludmila da Silva, de espaldas sobre el punto de penalti, que solo tuvo que girarse para ver cómo Svava resbalaba para brindarle un disparo franco y a bocajarro ante la portería de Misa. El 1-0 dio pie a los minutos más entretenidos del duelo, en los que al menos el desorden de ambos equipos condujo a un intercambio de llegadas de área a área. A la vuelta del descanso, fue Linda Caicedo quien penalizó un error de la defensa y la portera colchonera plantándose en la zona letal, domando el balón con frialdad y definiendo por alto para devolver el empate a la eliminatoria.

El paso de las semanas demuestra que el equipo, por primera vez, ha empeorado con respecto al curso pasado y las jugadoras son conscientes de ello

La facilidad del gol vino a evidenciar, además del talento y superioridad de la joven colombiana, la fragilidad de este Atlético de Madrid. Un partido de mínimos le había permitido ir por delante en el marcador, bastó un chispazo de Caicedo para superar a Gallardo, y en poco más de cinco minutos volvió el Real a regalar el partido a su rival. Una vez más, Svava salió en la foto y en primer plano al dejar pasar un balón horizontal que recorrió la frontal antes de darle a Eva Navarro el espacio, el tiempo y la comodidad necesarios para ajustar un disparo al palo corto de Misa.

En cualquier temporada anterior, este Real Madrid femenino habría remontado el partido con facilidad. La afirmación debería carecer de sentido, puesto que a un proyecto así de joven únicamente podría encajar la trayectoria ascendente que venía experimentándose. Sin embargo, el paso de las semanas demuestra que el equipo, por primera vez, ha empeorado con respecto al curso pasado y las jugadoras son conscientes de ello. Solo la asimilación de esa realidad, corrosiva como una plaga de termitas, permite explicar el partido firmado por el Real y la forma impropia de caer derrotado. Lo mejor es no maquillarlo.

 

Fotografías: realmadrid.com

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