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Crónicas·3 de febrero de 2019

3-0: Este muerto está muy vivo

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Ramón Álvarez de Mon

Comparecía el Real Madrid tras una jornada con sendos tropezones de sus predecesores en la clasificación. Solari optó por alinear a la BBV en ataque, algo que muchos esperamos defina positivamente la temporada del equipo merengue.

El Alavés mostró pronto sus intenciones: agazapados en su campo, los blanquiazules parecían descartar, incluso, la posibilidad de merecer un gol. El Madrid movía el balón con calma, aunque sin poder penetrar la zaga vitoriana. Tras la pérdida, el balón volvía pronto a las botas blancas y así se escribía un monólogo en el que las ocasiones iban llegando poco a poco.

Vinicius no dejaba de pedirla y en una de esas ocasiones supo ver el desmarque de Reguilón. El madridista ganó la línea de fondo y le puso el balón al hombre del momento, que sólo tuvo que empujarla. Otro gol de Benzema, el futbolista sin gol.

Poco después, el asistente desatendió la orden de no señalar fueras de juego dudosos que interrumpen jugadas de gol. El error de apreciación es perdonable, no lo es ignorar el protocolo, ¿qué dirán ahora? Sin más novedad acabó un primer tiempo sin sufrimiento para el Bernabéu.

En la segunda parte, el Real Madrid comenzó a jugar el partido del Barça. No suele ser un buen consejo, ya que descentra del presente. El Alavés advirtió la relajación y se estiró. Varias de sus aproximaciones pudieron suponer un disgusto, ya que el campeón de Europa no sabe jugar a no jugar. La entrada de Asensio y Mariano despertó algo al equipo. No tanto por la aportación de ambos, sino porque volvía a haber jugadores con hambre de ganarse minutos. Aún con eso el resultado seguía abierto.

Entonces llegó la enésima arrancada de Vinicius, que encontró con acierto a Asensio por la banda contraria. El balear puso el balón con inteligencia casi de primeras y este llegó al brasileño, que esta vez sí encontró la red. Fue un gol que rubricó otro extraordinario partido de Vinicius y, de paso, que ayuda a que vaya desapareciendo cierto estigma que le califica como un jugador sin gol. La ovación tras el cambio fue similar a la recibida por Benzema.

El Madrid fue claramente a más y un Mariano hiperactivo reventó el balón de un testarazo tras un enorme centro de Odriozola. Jornada redonda.

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