3-0: Noche de paz
Quillo Barrios
Se jugó mal, muy mal, en la primera mitad, pero se mejoró en la reanudación y al Real Madrid le quedó un partido bastante aseado. Los goles ayudaron, claro, aunque la agradable noticia, más allá del resultado, estuvo en que el equipo supo sobreponerse a sí mismo y no concedió demasiadas ocasiones a un Leganés algo timorato.
Tardó en presentarse el Real Madrid al partido. Vinicius estaba desconectado y sus compañeros lo notaron. Sólo Benzema, muy activo en todo momento, mantenía un ritmo aceptable en la circulación de balón. El árbitro no señaló un penalti claro sobre Odriozola, pero sí otro posterior que le sirvió a Sergio Ramos para poner el 1-0 y encauzar la noche.
Los hombres de Solari mejoraron tras el gol y lo reafirmaron en la reanudación. Vinicius se enchufó para darle alegría y velocidad a un Real Madrid ya dominante. El ataque blanco cambia cuando el brasileño interviene. Es puro vértigo. Su descaro encendió al Bernabéu, que se divirtió en la segunda mitad.
El ciclón generado por Vinicius acabó en un par de goles que sentenciaron el partido y quién sabe si la eliminatoria. Lucas Vázquez firmó el 2-0 a pase del carioca, que cerró el choque con un precioso tanto rematando un buen centro de Odriozola. Nada más caer el 3-0, Solari decidió sustituirlo para que se llevase la sincera ovación del Bernabéu. La afición coreó su nombre. Brahim Díaz entró por él. El jovencísimo futbolista intervino poco, aunque lo importante era sentirse uno más desde su llegada.
Salvo hecatombe, el Real Madrid estará en la siguiente ronda de la Copa del Rey. Al menos en ella encontramos el pulso que parece faltarnos en Liga.