3-1: Cristiano Ronaldo y a París
Quillo Barrios
La alineación y los primeros minutos del partido invitaban a pensar en París, en esa noche en la que el Real Madrid se mide cara a cara con el apocalipsis. Zidane puso un once experimental en el que Casemiro y Llorente se juntaron delante de la defensa, Isco flotó con total libertad y la BBC quedó arriba.
El ritmo de los primeros quince minutos fue extremadamente bajo, con un Real Madrid incapaz de profundizar pese a tener un ochenta por ciento de posesión. Sin embargo, Bale decidió irrumpir con fuerza tras el primer cuarto de hora y todo cambió. El galés, que arrancó el choque en banda derecha, gobernó el ataque cuando voló libre en zona de tres cuartos. Generó fútbol, se mostró activo y abrió el marcador aprovechando un balón suelto dentro del área. Su buen nivel es una excelente noticia de cara al partido del martes.
El Getafe no supo reaccionar y el Real Madrid se sintió cómodo. No concedió atrás y fue creciendo poco a poco en ataque. Isco apareció más y Cristiano y Benzema acompañaron con más movilidad. Ambos fabricaron el 2-0 en una acción repleta de técnica y calidad. El francés lanzó un pase delicioso para Cristiano, que resolvió de maravilla dentro del área tras un par de recortes. Al descanso se llegó con una extraña sensación de comodidad.
bale irrumpió con fuerza tras el primer cuarto de hora y todo cambió
En la reanudación, los de Zidane jugaron con madurez. La merecida expulsión de Remy ayudó a ello. El problema vino cuando el árbitro quiso ser protagonista. Se inventó un penalti de Nacho y anuló poco después un gol legal de Cristiano Ronaldo. El arbitraje de toda la temporada, comprimido en menos de cinco minutos. Menos mal que la campaña es contra el Barcelona por una pena máxima en dos años.
Pese al contratiempo, el Real Madrid no se descompuso, y menos todavía Cristiano Ronaldo, que no pensó en el PSG hasta que fue sustituido. Antes de ser cambiado por Asensio, el portugués cabeceó a la red un buen centro de Marcelo, que regresó a lo grande tras su lesión. El brasileño aprovechó los minutos que tuvo para gustarse y gustar, mientras que Cristiano no es que los aproveche, sino que los devora. Sometió al Getafe con una lección sobre cómo moverse y ejecutar acciones dentro del área. Lo de siempre. Impagable.
Al final, victoria plácida en un desangelado Bernabéu que ha decidido dejar las mejores noches para después del himno de la Champions League.