3-1: El Madrid ya marcha
Ramón Álvarez de Mon
El partido se presentaba repleto de emociones. Visitaba el Bernabéu un gran equipo liderado por un futuro ídolo del madridismo: Martin Ødegaard. Se espera que el noruego dé una década de disfrute al equipo que confió en él con sólo 16 años. Además volvía Bale tras la polémica de la bandera. El galés fue silbado cuando el speaker anunció que partiría desde el banquillo. Todo un vaticinio de lo que ocurriría después durante su concurso en el partido.
La cosa no pudo empezar peor. Una cesión sin mirar de Sergio Ramos dejó vendido a Courtois, que nada pudo hacer para evitar el gol de William José tras driblarle. Apenas acababa de empezar el partido y el contexto para la Real, un equipo que luce al espacio, era inmejorable. Durante media hora el conteo fue visitante. Como avisaba Soprano, cada vez que Valverde saltaba a la presión adelantada antes que sus compañeros, Ødegaard lograba habilitar una línea de pase a su espalda. El noruego era indetectable y jugaba con comodidad. El cambio de posición entre Valverde y Modric frenó la gotera puesto que el croata era mucho menos ambicioso en la presión. El gol de Benzema con el pecho tras balón servido por Modric cambió el dominio. El Madrid vivió los últimos 10 minutos de la primera parte en un acoso sin derribo de la portería realista. Por ello se nos hizo corta la primera parte, porque la tendencia alcista era clara.
La segunda parte empezó como acabó la primera. Un balón bajado con clase por Modric, le llegó a Valverde que chutó sin pensar y, tras rebote, se alojó en las mallas. El Madrid había llegado dos veces al premio máximo sin milagros. Todo un cambio con respecto al último año y también en comparación con las primeras jornadas ligueras.
Para entonces Hazard brillaba. Al belga se le nota que ya ha encontrado el punto. Desborda sin esfuerzo y la da a su equipo la permanente seguridad de tener un jugador capaz de todo. Junto con Benzema prometen fabricar momentos de fantasía.
Entonces salió Bale entre silbidos y, tras marrar una ocasión clara, lo siguiente que hizo fue servir un buen balón a Benzema que asistió a Modric. Era el 3-1, la tranquilidad. El Madrid continuó atacando sin descanso como si el resultado no le sonriese. Nada le gusta más al Bernabéu que esa medida anti especuladora. Las ocasiones locales seguían llegando y alguna aproximación visitante metió miedo. Especialmente un disparo cruzado de Isak que hizo lucirse a Courtois. Kroos ya había dado descanso a Valverde, esa es la importancia ya del charrúa, y trataba de gobernar la ofensiva. Por su parte Bale, tras cada reproche del público jugaba todavía mejor. Su carácter frío parece otorgarle una ventaja ante el reproche de los que le deberían animar. La última acción del partido dejó un enorme paradón de Remiro a chut de Benzema.