32 años sin Copa de Europa, 32 años exigiendo
Pepe Kollins
“A vosotros os quería ver yo sin ganar 32 años la Copa de Europa”. Esta frase, en cualquiera de sus variantes, es un latiguillo recurrente en el madridismo entrado en canas, tanto que yo mismo la he utilizado en numerosas ocasiones e, incluso, en alguna he sido víctima de la misma. Esa contrariedad se debe a que la sentencia ha terminado utilizándose con un significado bastante alejado de la circunstancia que la inspira: el pesar del madridismo durante el periodo en el que el equipo estuvo sin ganar la orejona, desde el año 1966, en el que lo hicieron los ye-ye, hasta 1998, año en que sucedió el mítico gol de Pedja Mijatovic.
Hasta no hace mucho, se sacaban a relucir los 32 años de sequía como un modo para reivindicar el valor del trofeo en cuestión. El persistente ninguneo hacia las Copas de Europa blancas – “son solo siete partidos” - por parte del anti madridismo estaba consiguiendo calar en el sector más joven de la afición que no había vivido ni el esplendor de la primera época dorada del club, ni la travesía por el desierto de los que luego tomamos el relevo. Ahora, por lo visto, se relativiza la importancia de una Champions si no se gana también la Liga. Las nuevas generaciones de madridistas, nacidas a finales de los ochenta o principios de los noventa, crecieron acostumbrados a ganar Copas de Europa, hasta 7 en un periodo de 21 años. No ganar una Champions, era casi no cumplir con una rutina obligada. “A vosotros os quería ver yo sin ganar 32 años la Copa de Europa”, les espetábamos, entonces, estremecidos todavía por el alarido que proferimos cuando el mito se hizo historia aquella noche de Ámsterdam.
Pero con el tiempo, la frase ha ido adquiriendo otra connotación que no sé hasta qué punto hace justicia a la realidad. Con frecuencia, madridistas veteranos hacen mención a dicho periodo como un reproche a aquellos aficionados blancos que no secundan al equipo o a alguno de sus miembros cuando las cosas van mal. Da igual si vienen de firmar una de las peores temporadas de la historia del club. No importa si desde hace dos años no superamos el tercer puesto de la clasificación o si quedamos a veinte puntos del primero. Lo de menos es que se pierdan 17 partidos a lo largo del curso - a una sola derrota de la temporada con más partidos perdidos desde que se fundó la entidad -, que la última temporada se diera el registro goleador más bajo desde que comenzó el siglo o que este curso haya empezado tan mal como terminó el anterior - incluida una goleada por siete goles frente al Atleti -, con la posterior cantinela de excusas, tantas veces escuchada.
Cualquier crítica puede constituir un indicio de que un aficionado es caprichoso y pueril, que no dispone de la templanza de los que sí tuvieron que soportar 32 años sin ganar una Copa de Europa a sus espaldas. Pero déjenme decirles: eso no fue así.
Que el Real Madrid estuviese 32 años sin ganar una Copa de Europa no implica que la afición madridista fuera dócil durante ese tramo. Que transcurrieran treinta y dos años de frustraciones no es sinónimo de que se disculpara la derrota. Nunca ha sido así en la historia del Real Madrid porque si hubiera sido así el Real Madrid no existiría como tal. Más bien al contrario. Para empezar esos treinta y dos años no fueron solamente una etapa insufrible. En treinta y dos años el Real Madrid ganó 16 Ligas, 6 Copas y 2 UEFAS. De esos treinta y dos años solo en diez el equipo terminó la temporada en blanco, si consideramos solo los títulos “grandes”.
Pero es que en cada una de esas temporadas en que el equipo no ganó, ese mismo curso o al comienzo del siguiente, el entrenador fue destituido, a excepción de la primera de Miguel Muñoz – tras doce años al frente del primer equipo que sin duda sirvieron de atenuante – y la de un mito como Alfredo Di Stefano, que repitió por dos veces seguidas, lo que le costó el cargo un año más tarde y también, por el desgaste sufrido, la presidencia a don Luis de Carlos, un año después. En el resto de ocasiones no hubo piedad alguna.
67 LIGA
68 LIGA
69 LIGA
70 COPA
71 AÑO EN BLANCO (MIGUEL MUÑOZ)
72 LIGA
73 AÑO EN BLANCO (MIGUEL MUÑOZ)
74 COPA (DESTITUIDO MUÑOZ jornada 18, lo releva MOLOWNY)
75 LIGA, COPA
76 LIGA
77 AÑO EN BLANCO (MILJANIC)
78 LIGA (DESTITUIDO MILJANIC jornada 1, lo releva MOLOWNY)
79 LIGA
80 LIGA, COPA
81 AÑO EN BLANCO (BOSKOV)
82 COPA (DESTITUIDO BOSKOV en jornada 30, lo releva MOLOWNY)
83 AÑO EN BLANCO (DI STEFANO)
84 AÑO EN BLANCO (DI STEFANO)
85 UEFA (COGE EL EQUIPO AMANCIO)
86 LIGA, UEFA
87 LIGA
88 LIGA
89 LIGA, COPA
90 LIGA (TOSHACK)
91 AÑO EN BLANCO (DESTITUIDO TOSHACK, jornada 11, lo releva DI STEFANO, GROSSO y ANTIC)
92 AÑO EN BLANCO (DESTITUIDO ANTIC jornada 19, lo releva BEENHAKKER)
93 COPA
94 AÑO EN BLANCO (DESTITUIDO FLORO jornada 27, lo releva DEL BOSQUE)
95 LIGA
96 AÑO EN BLANCO (DESTITUIDO VALDANO jornada 22, lo releva DEL BOSQUE y ARSENIO)
97 LIGA
98 CHAMPIONS
Así pues, nadie fue clemente durante esos 32 años cuando el equipo no estuvo bien, nadie tuvo paciencia, ni el Bernabéu aplaudió a sus muchachos en las derrotas. Está fuera de ese plazo, pero resulta muy ilustrativa la anécdota de Santiago Bernabéu animando a Di Stéfano a brindar a la afición el balón de oro que acababa de entregársele. Don Alfredo, según el testimonio del propio presidente, no se atrevía a salir al césped con el trofeo que le acreditaba como el mejor del mundo porque el equipo llevaba una mala racha en Liga y temía la reacción de sus aficionados. “Presidente, que me van a pitar”. Y don Bernabéu le conminaba a hacerlo aun reconociendo que la pitada era inevitable, ya que ellos eran así “por su bien”.
Una de las ideas que mejor definen la esencia del Real Madrid la esgrimió Manuel Matamoros en un artículo de La Galerna: “La historia del Madrid está cuajada de ejemplos de cómo una minoría lúcida y decidida impuso su visión de futuro, heterodoxa e iconoclasta, al conservadurismo probablemente mayoritario en su masa social”
La entidad blanca es, por tanto, el resultado de la tensión entre de la visión de futuro de unos elegidos, secundada legítimamente por un grupo de seguidores, y la acuciante exigencia de victoria de una mayoría con una mirada cortoplacista que solo alcanza a mañana. Malo el día en que una de esas dos circunstancias no ejerza su función. Ambas, al unísono, son el Real Madrid.


