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Crónicas·10 de febrero de 2024

4-0: Exhibición, con permiso del CSD

J

Jesús Bengoechea

La jornada venía marcada por la sobrada del CSD, que se jactaba, en un tuit, de haber traído la NFL a España sin mencionar al Real Madrid ni el estadio Santiago Bernabéu. Era una tarde propicia para la ira. Los prolegómenos del partido estuvieron marcados además por la agria (¿alguna no lo es hoy?) polémica a cuenta de la lesión de Rüdiger. Un determinado porcentaje de madridistas en las redes sociales trinaba por lo que llaman "negligencia" de la gerencia blanca al no haber fichado otro central en el mercado de invierno. Otros se lamentaban de la inconcebible mala estrella, con seis centrales (incluyendo dos del filial) lesionados para este partido. Unos aseguraban que hay que tener cubierta incluso una contingencia tan improbable, mientras otros se dolían por la contingencia. Y en este debate entre probabilistas e iracundos echó a andar el balón, con Carvajal y Tchouaméni en el eje de la zaga. Tampoco se decidió Ancelotti a dar entrada en el once a Brahim, a pesar de su gran momento, optando por Rodrygo.

Vini gol Girona

A los 6 minutos, Vini maniobró en la esquina izquierda del área para perfilarse y soltar un trallazo que se tradujo en el gol de Vini. El suyo. El del Sevilla, por ejemplo. La quintaesencia de un golazo de Vinícius. Llevaba unos días el brasileño con un inquietante problema de cervicales, que incluso le había impedido jugar el derbi. No se ponen de acuerdo los médicos (en general, no los del Madrid) sobre si las dolencias en el cuello producen vértigos. Igual las de Vinícius tienen un gen recesivo por el cual el vértigo, sin sufrirlo el interesado, puede experimentarlo el balón cuando busca la escuadra.

El Girona dominaba infructuosamente y el Madrid lanzaba contragolpes invariablemente desaprovechados, tal cual le pasó en el derbi. En uno de ellos, Rodrygo malgastó un excepcional balón largo de Camavinga cuando Bellingham ya estaba solo en el área. Los de Míchel se acercaban en ocasiones con algún peligro a la frontal del área blanca, pero Tchouaméni y Carvajal cortaban con solvencia para que Kroos reanudara el juego con la maestría habitual. Con la ayuda de Valverde, Lucas Vázquez se las apañaba para frenar la dupla Miguel-Savinho por la izquierda.

Camavinga Girona

En el minuto 20, una tremenda arrancada de Camavinga, precedida de una gran salida de balón por parte de Vini desde casi área propia, fue frenada en falta en la frontal. La jugada ensayada entre Kroos, Rodrygo y Valverde la solventó el uruguayo con un chut que fue a puerta pero resultó inofensivo.

El Madrid manejaba el partido, con un planteamiento muy solidario por parte de todos. Dos jugadas casi consecutivas por la derecha, con Vinícius, Lucas y Camavinga como protagonistas, crearon peligro. En la segunda de ellas, Bellingham hizo retener la respiración al público con un presunto esguince, pero se repuso.

Confiado en su contragolpe, al Madrid no le importaba aplicar un bloque bajo en la posesión catalana. Bellingham chutó fuera después de un buen robo de balón cerca de los dominios gerundenses, y Vinícius se multiplicaba arriba y abajo en un trabajo encomiable. Precisamente fue Vini el que, en posicion casi de lateral izquierdo, metió un pase largo propio de Modric (con el exterior) al inglés, que se plantó delante de Gazzaniga y lo regateó para convertir uno de los goles más fulminantes y puramente madridistas que se han visto en este estadio en mucho tiempo. Manos al cielo y Beatles en las gargantas. 2-0, con la sensación de que el Madrid podía machacar al Girona en el momento en que quisiera apretar.

Bellingham Girona gol

Casi logran los de Carletto ampliar el marcador con otro chut de Bellingham, fuera, tras otra extraordinaria jugada de Vinícius, que hasta recuperó el balón en el inicio. El descomunal primer tiempo del brasileño casi se rubrica con otro tantol en una jugada de fantasía con su socio británico.Pero con el referido marcador, y la mencionada percepción del cronista, se llegó al descanso.

El segundo tiempo comenzó con un par de despistes de Lucas Vázquez que propiciaron sendos sustos, pero tanto Lunin como Tchouaméni reaccionaron con solvencia. El Madrid se recompuso, y de qué manera. Vinicius hizo un traje a todo el que le salió al paso por la izquierda y tiró con intención. Gazzaniga no pudo blocar el balón y, en boca de gol, Bellingham remachó. 3-0 en el partido y 20 goles del inglés, a despecho de los cuales (casi como en la Canción del Pirata) se tuvo que retirar por unas molestias. Tiembla el madridismo ante el posible alcance de la lesión de cara al partido de Champions frente al Leipzig.

Rodrygo Vini

La tormenta de las redes sociales iba, con todo, cobrando aspecto de haber tenido lugar en un vaso de agua, especialmente cuando Vinícius robó el enésimo balón para dejar todo el terreno a la escapada de Rodrygo, que coronó con un gran disparo a la escuadra. 4-0. Cinco puntos de margen sobre el segundo. El Madrid tiene unas formas rarísimas de ser negligente. Así, así, así neglige el Madrid.

La renta pudo ser mayor, pero Brahim estuvo esta vez fallón, y Joselu tampoco pudo concretar una buena ocasión de cabeza. Tampoco lograría convertir un penalti postrero. No importaba, la exhibición ya estaba hecha. Lo que no sabemos es quién la llevaría a cabo, ni en qué lugar. Habrá que preguntar al CSD.

 

Getty Images

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