4-0: Intratable Real Madrid
Francisco Javier Sánchez Palomares
El Madrid llegaba al partido contra el Valencia con el runrún del enfado de Vinícius en el cambio prolongado artificialmente por los medios. Al final, ni runrún ni ranrán, los de Xabi firmaron un encuentro sublime, principalmente durante la primera mitad, y confirmaron varias buenas noticias: la vuelta del mejor Jude, la productividad de Mbappé, el jugadorazo que es Güler, la feliz recuperación de Militao, lo bueno que es Carreras... Me detengo porque esta crónica ha de empezar.
El técnico vasco solo modificó una pieza respecto al último partido: Mastantuono por Brahim.
Antes del comienzo, Mbappé ofreció la Bota de Oro a la afición fotografiándose con todos los jugadores convocados. También se guardó un minuto de silencio en memoria de Ochotorena y de la abuela de Dani Carvajal.
El partido empezó con susto, Arda cayó mal y se torció el tobillo. Mostraba claros gestos de dolor y Camavinga comenzaba a calentar. Pero a Güler le dio igual, siguió y no tardó en servir un pase espléndido a Mbappé que rozó un defensor evitando que se convirtiera en gol. Tras el córner, Valverde empalmó el balón como un poseso, no marcó por centímetros.
Güler y Mbappé forman una pareja casi casi tan sólida como la que conforman política y corrupción.
Antes del 10, fue Vini quien gozó de una buena oportunidad que despejó Agirrezabala. Y en el 13, Jude tuvo otra bastante similar, pero su chut desde la izquierda fue más centrado.
En cada córner, los valencianistas sujetaban y derribaban a todos los jugadores madridistas que querían sin consecuencia alguna. En uno de ellos, coincidieron tres penaltis a la vez: agarrones a Bellingham y Mbappé y, además, hubo mano valencianista. Después de varios minutos —en la sala VOR estaba Trujillo y tiene su ritmo—, le llamaron al VAR. Busquets Ferrer pitó solo uno de ellos, la mano de Tárrega (César, no Cristina). Lo suyo habría sido señalar los tres. Aunque quizá, para no sobrecargar, podrían haberlos lanzado uno cada cinco minutos. Lo ejecutó Mbappé, engañó al guardameta y marcó su tropeciento gol de la temporada.
Güler se asoció esta vez con Bellingham para crear una nueva ocasión de peligro. El inglés también estaba jugando a un gran nivel otro día más. Entre pase filtrado y pase filtrado, Arda se dedicaba a recuperar balones, algo complicado de aunar en un futbolista, como planchar la colada mientras te secas el pelo.
Cuando el conjunto che tenía el balón, el Madrid presionaba y recuperaba rápido. Por momentos, el nivel de presión era casi fiscal. Cuando la pelota la tenían los de Xabi, dibujaban jugadas como la del segundo tanto: Jude en profundidad para la excursión de Güler por la izquierda, centro preciso del turco y segundo de Kylian. Los goles de Mbappé son como las discusiones de pareja, hay al menos uno todos los días. Arda-Kylian SL. Y que arda troya si hace falta.
Los blancos, en modo apisonadora turbo. El Valencia hace tiempo que echa de menos las bajas de Piojo López y la Cobra Ilie.
Antes del descanso, Thierry cometió un penalti nítido sobre Carreras. Lo lanzó Vini y lo falló. Agirrezabala también detuvo el remate posterior de Güler.
Como la jugada dejó mal sabor de boca, Jude agarró el balón, recortó —sin tijeras— a un par de defensas, se lo colocó —el balón— y lo depositó en el fondo de la portería mediante un disparo seco y raso como una mañana de julio en Cuenca. No veíamos un latigazo así desde la última película buena de Indiana Jones.
En el 49, cuatro años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, Arda pudo marcar el cuarto, pero el tiro resultó inocente, como una bala disparada sin querer que no mata.
Descanso. 3-0. Primer tiempo descomunal del Real Madrid. Y, lo mejor, el mejor Bellingham ya está de vuelta. El centro del campo formado por Aurélien, Jude y Arda, el AJÁ, es una mina.
La segunda parte empezó con Ceballos sobre el campo en sustitución de Güler, uno de los mejores de los primeros 45 minutos, pero lastrado por la torcedura sufrida al comienzo en la bisagra del paso. Camavinga entró en lugar de Tchouaméni, que también había firmado una gran primera mitad y estaba lastrado, en este caso, con una amarilla mostrada por Busquets Ferrer después de no señalar una falta clara sobre Franco Mastantuono.
El Madrid monopolizaba el juego como ha monopolizado la UEFA el fútbol durante décadas. Poco después del cuarto de hora de la segunda mitad, fabulosa jugada de Vini cuyo centro lo empotró Kylian, pero el meta del Valencia anduvo muy acertado. También se lució Courtois en la siguiente acción, repeliendo un trallazo repentino de Almeida (André, no Martínez). Sí, Thibaut estaba jugando, aunque aún no había intervenido.
EL REAL MADRID FIRMÓ UN ENCUENTRO SUBLIME CONTRA EL VALENCIA, SOBRE TODO EN LA PRIMERA PARTE
Huijsen también se fue a descansar antes del 70. Saltó al campo Asencio. Rodrygo y Endrick, que aún sigue en el Madrid, salieron a calentar.
Varios jugadores blancos chutaron a puerta desde lejos sin éxito, entre ellos, Camavinga, Fede y Bellingham, cuyo movimiento para armar el disparo recuerda al de una catapulta. Valverde directamente es una catapulta.
Después del aluvión de juego del Madrid y el 3-0 de la primera mitad, esta segunda tenía la emoción de una cita con uno mismo a la que encima llegas tarde. Lo cual no quiere decir que el Madrid hubiese dejado de trabajar. El desempeño del Valencia era mediocre, en parte por su nivel y en parte porque el Madrid no le dejaba. Corberán intentó cambiarle la cara a su equipo con la entrada de varios futbolistas, entre ellos Hugo Duro y Jesús Vázquez, pero la operación no fue un triunfo.
Xabi sacó a Rodrygo y Endrick. Sustituyó a Mbappé y Vinícius, este último también fue aplaudido por el Bernabéu.
Al poco de comenzar los ochenta, Carreras marcó un golazo sublime. Recogió un rechace a disparo de Rodrygo y largó un zapatazo salvaje desde el lateral izquierdo del área grande que facturó el balón a la escuadra más lejana. 4-0. Y además lo celebró con la sobriedad wayneana de Jude.
Javi Guerra a punto estuvo de responder con otro golazo, pero su fantástico disparó lo escupió el palo.
No hubo tiempo para más. El Madrid jugó de cine, sobre todo la primera parte, y pudo infligir una goleada de escándalo al Valencia si no hubiese marrado una pena máxima y Agirrezabala no hubiera evitado varios tantos.
El líder sigue intratable.
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