4-0: Todo salió bien
Quillo Barrios
No me gustó la alineación, con Kovacic y Casemiro en el centro del campo como si fueran islas en medio de un gran océano. Mejor decirlo con 4-0 a favor y tras un partido plácido que después de pinchar. No me gustó, pero salió bien. Entendió Zidane que no necesitaba poblar demasiado la medular ante un Alavés que replegaría demasiado. Prefirió sumar más efectivos arriba y acertó. Lucas Vázquez y la BBC estuvieron a un nivel altísimo durante toda la tarde. Atrás se sufrió poco, aunque se volvieron a ver esas grietas que nos acompañan desde septiembre. Por suerte, Keylor estuvo inspirado y solventó con suficiencia las pocas llegadas de los vitorianos.
Fue un partido casi perfecto, sólo empañado por los ya mencionados errores en defensa. A la goleada hay que añadirle la brillantez de Cristiano Ronaldo como capitán y el subidón moral que este encuentro debe otorgar a Benzema. El primero no paró de animar a sus compañeros en cada acción, se mostró más solidario que nunca y renunció a un 'Hat Trick' para que su compañero francés redondease su más que buena tarde con ese gol que tanta falta le hacía. Ejercer la capitanía con brillantez es lo único que le faltaba a un jugador descomunal como Cristiano. Lo hizo ante el Alavés y fue bastante emotivo.
En lo puramente futbolístico, el Real Madrid tardó poco en instalarse en campo rival. Presionó arriba como últimamente y atacó rápido. Theo se sumó a la fiesta con un gran despliegue ofensivo y varias arrancadas que nos recordaron a aquel chaval que maravilló con el propio Alavés. No había mucha elaboración y la pareja Casemiro-Kovacic parecía algo desconectada, pero arriba todo fluía con naturalidad y acierto. Lucas Vázquez fue un puñal por su banda y demostró que su gran 2018 no es fruto de la casualidad.
Cristiano anotó el 1-0 al filo del descanso tras una gran asistencia de Benzema. El gol dejó más tocado de lo previsto a un Alavés que no supo encontrar respuesta. La tormenta se desató en la reanudación. El Real Madrid salió a buscar esa segunda parte perfecta que se le resiste desde hace meses. Y lo hizo. Bale puso el 2-0 tras robo y asistencia de Benzema, y Cristiano remató la faena con el 3-0 aprovechando un buen pase de Lucas Vázquez. Goleada sellada y buena imagen. El Bernabéu vivía, por fin, una recta final en absoluta paz. Zidane también lo leyó y aprovechó para reconciliarse consigo mismo. Metió a Ceballos y Llorente por Kovacic y Casemiro. El equipo no se partió y el Bernabéu agradeció el gesto.
Ya en los minutos finales, penalti claro sobre Bale que aprovechó Benzema -gesto imborrable de Cristiano- para poner el 4-0 y convertir una tarde perfecta en algo más. La noche del PSG ya no queda como la única a la que un madridista puede agarrarse para ilusionarse con grandes metas. Llega la primavera y el equipo quiere crecer. Que dure.