4-1: El Grinch
Quillo Barrios
Se ha acostumbrado el Real Madrid a amargar la Navidad a todos los que le odian. Da igual que llegue bien, mal, muy mal, regular o sin definir. Rara vez se planta en una final para volverse de vacío. El equipo más ganador de la historia sigue ganando como si estuviera obsesionado con retarse a sí mismo. Aterrizó en el Mundial de Clubes inmerso en un mar de dudas y lo abandona con un título más, una inyección moral extremadamente importante y sensaciones positivas en algunos de sus futbolistas.
La final no tuvo historia. El Real Madrid salió a ganarla y la ganó. Todo giró en torno a un descomunal Marcos Llorente, que firmó el partido de su vida -golazo incluido- para rubricar su excelente torneo y las inmejorables sensaciones que ha ofrecido desde que Solari le dio la oportunidad de demostrar que valía para este equipo. El canterano no sólo es válido, sino que tiene pinta de futbolista importante.
el partido giró en torno a un descomunal marcos llorente
Modric abrió el marcador tras un inicio serio y estimulante del Real Madrid. El croata recibió en la frontal -precisa dejada de Benzema- y batió al portero con la zurda. El Balón de Oro respondiendo en el césped a todos los que intentaron restarle mérito a sus galardones. El 1-0 relajó a los hombres de Solari, que no lograron una goleada de escándalo porque Bale y Benzema no tuvieron su día de cara a gol.
Ya en la segunda mitad, Llorente amplió la ventaja con un obús y Sergio Ramos firmó el 3-0 y mandó callar a los que llevaban desde el minuto uno abucheándolo. El camero, cuyo ADN no puede ser más madridista, tiene también la fea costumbre de irrumpir en las finales con abrumadora puntualidad. Lo hizo en Lisboa y no ha sabido parar. Ante el Al Ain lo volvió a demostrar.
El tanto rival no puso en peligro la victoria. Vinicius, que siempre que sale busca no ser uno más, cerró el marcador con ayuda de un rival. El Real Madrid empezará 2019 con otra cara y la obligación de prolongar lo sucedido en el Mundial de Clubes. Liga, Champions y Copa del Rey esperan la mejor versión del único club que nunca se cansa de ganar.