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Crónicas·14 de enero de 2024

4-1: Exhibición y Supercopa

J

Jesús Bengoechea

El Real Madrid selló un baño apabullante sobre el Barcelona en Riad, con un hat-trick histórico de Vinicius y la satisfacción de borrar del mapa al FC Negreilona.

El partido empezó con un buen arranque del Madrid, preludio de lo que vendría. Un buen cambio en largo de Kroos desembocó en una gran jugada de Rodrygo, pero a renglón seguido una incursión por la derecha del ataque culé se tradujo en una ocasión clara de Sergi Roberto, desbaratada por la defensa en el área chica.

El temblor duró poco: Bellingham filtró un pase sublime, Vini avanzó, regateó a Iñaki Peña y marcó a placer. 1-0 en el minuto de Juanito, y no fue 2-0 de inmediato porque Peña rechazó brillantemente el tiro de Rodrygo.

Vini primer gol Supercopa

Las ilusiones no tardarían en fructificar. No habían sido en vano. Carvajal metió un balón largo extraordinario, aprovechando la defensa adelantada del Barça, y Rodrygo avanzó en solitario. Oteó sus opciones y vio a Vinicius solo en el segundo palo. El doblete entró sin que se sepa muy bien cómo. Ya metió Vini un gol con el escudo. Este entró entre el muslo y la suela de la bota mientras el brasileño patinaba.

2-0 a los diez minutos. Para recordarnos que había partido, Ferran la mandó al poste a los pocos instantes, Lewandowski agarró el rechace y puso a prueba a Lunin, que respondió bien. En un córner posterior, Koundé hizo una entrada temeraria a Nacho en área blanca. Pudo ser roja, pero Munuera se saltó un grada de negreirismo no sacando ni amarilla.

El Madrid, acusando recibo de que el juego en largo le había dado ya un rendimiento sensacional, se vino atrás, permitiendo un dominio azulgrana levemente inquietante. No obstante, más inquietud aún sembraba cualquier intento de contragolpe blanco. Se echaba en falta un mayor control del centro del campo de los de Ancelotti, pero ¿quién podía quejarse con ese marcador? La mejor prueba de la necesidad de una mayor posesión blanca fue que Ferran volvió a probar a Lunin, que respondió muy bien con el pie.

Lewandowski Supercopa

Pero tanto lo fió todo el Madrid a las opción de su contragolpe, por letal que se hubiese mostrado, que metió en el partido al Barcelona. Lewandowski enganchó espectacularmente un rechace de Mendy en la frontal del área. Lunin llegó a tocar el balón, milagrosamente, pero se fue dentro. 2-1.

El Madrid solo podía volver a distanciarse merced a lo insólito: Munuera señaló como penalti a favor del Madrid lo que era exactamente eso, un claro penalti, pero ¡¡a favor del Madrid!! Araujo derribó con un agarrón (y al mismo tiempo con el pie) a Vinicius cuando iba a rematar de cabeza. El propio Vinicius lo transformó con gran sangre fría, materializando un hat-trick histórico a la salud de los haters. El Madrid sacaba máximo partido a la extrema vulnerabilidad defensiva de los de Xavi, y Vinicius recordaba a su universo de odiadores la condición de estrella mundial que le adorna.

Vini penalti Supercopa

Y así se llegó al descanso, retirándose los futbolistas al túnel de vestuarios con Araújo aún comiéndole la oreja a Munuera a cuenta del penalti más claro de la historia del género humano. No entraba en los planes de nadie el que el karaoke boy del día hiciera justicia.

El segundo tiempo comenzó con la misma tónica con que acabó el primero: un Barça dominante sin fruto, y un Madrid que dejaba hacer a los de Xavi confiando en su contragolpe. No era raro que Ancelotti apostara por el bloque bajo que tan buen resultado le había dado en la primera mitad. Valverde se desfondaba en un esfuerzo descomunal, secundando a un enorme Carvajal, y Bellingham daba una nueva exhibición de presión, clase y solidaridad con el compañero.

Xavi reaccionó metiendo en el campo a Fermín, Lamine y João Félix de una tacada, tratando de revolucionar el encuentro. No le sirvió de absolutamente nada. Un nuevo contragolpe, bien diseñado por Carvajal y Valverde, lo gestionó en el área Vinicius para que el rechace blanco de la defensa culé lo embocara a gol Rodrygo. 4-1. Sólo restaba pensarse si nos reservábamos para la encerrona del Metropolitano, arrasábamos al karaokismo o las dos cosas.

Rodrygo Supercopa

En la duda, el Madrid optó por exhibirse, obligando al Barça a frenar a los jugadores blancos con constantes faltas ante la permisividad de Munuera. Pero no todo iba a ser permitido. La frustración culé acabó con Araujo haciendo una entrada violenta que le mandó a la calle, en medio de la impotencia y las quejas más ridículas que se han visto en el universo negreiro, que mira que es decir. El Madrid, mientras, desataba con un juego preciosista los olés del respetable saudí, que ya es desatar también.

El espectáculo estaba servido, como la venganza, que dicen que se sirve fría, a diferencia de la panceta del bar de la mujer de Negreira, donde tantas corruptelas se han cocido o frito. Brahim entró con ganas de sangre y casi la hace, con un regate superlativo que no pudo convertir en gol, y un Bellingham desatado. Tan desatado, pero en otro plan, como un tal Fermin, muñeco diabólico estilo Gavi con un sacudir tan histérico como el de Los Palacios.

Hosti, tú, no saben perder.

 

Getty Images

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