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Crónicas·30 de octubre de 2019

5-0: Noche de paz

Q

Quillo Barrios

Había ganas de ver al Real Madrid tras superar el fin de semana sin Clásico. El último recuerdo era un 0-1 con un sinfín de tiros a puerta ante un Galatasaray de viejas glorias y escaso presente. En las horas previas se habló demasiado de Gareth Bale, de los que podrían venir y de los que no están, pero el balón reclamó su cuota de protagonismo poco más allá de las 21:00 y ahí emergió el equipo de Zidane con un guión parecido al de los últimos encuentros ligueros disputados en el Bernabéu.

Con un XI apetecible -Rodrygo, Hazard, Benzema y Kroos sonaban demasiado bien- y un Leganés con la mente puesta en el Eibar, el Real Madrid entró al campo con ganas de gustar y gustarse, algo que consiguió desde el minuto uno. Hazard y Benzema siguen de luna de miel, buscándose con miradas y gestos, siempre cerca de la frontal, donde nacen las mejores historias. A ambos se sumaron Kroos, que sigue imperial, Valverde, cada vez más suelto, y Rodrygo, que disfrutó más y trabajó menos que ante el Galatasaray.

El partido se desniveló muy pronto. Dos goles en menos de diez minutos lo dejaron visto para sentencia. Benzema, omnipresente, asistió en ambos. Rodrygo y Kroos pusieron la firma rematando de primeras. El Leganés vio cómo saltaba por los aires su planteamiento y no supo reaccionar. A partir de ahí, festival blanco y llegadas constantes a la meta pepinera. En una de ellas, Hazard fue derribado por el guardameta y Sergio Ramos marcó el 3-0 desde los once metros. Falló el lanzamiento inicial, pero el VAR observó que Juan Soriano había dado un paso adelante y mandó repetir. El camero cambió de lado y envió el balón a la red.

hazard y benzema siguen de luna de miel

Tras el tercer tanto, Zidane decidió cambiar a Rodrygo y Hazard de bandas. La producción siguió siendo elevada, sobre todo porque Benzema ejerció perfectamente de nexo entre ambos.

Al descanso se llegó con goleada y buen juego, aunque con el temor de que, en la reanudación, sucediera lo mismo que contra Levante y Granada. Por suerte, el equipo mantuvo la actitud y no se dejó sorprender. Bajó el caudal futbolístico, pero no aparecieron los contratiempos. Modric entró por Kroos y a los pocos minutos forzó un penalti que transformó Benzema. 4-0. El francés lo celebró y se marchó al banquillo para que Jovic tuviera casi media hora.

El serbio marcó al poco de entrar, pero estaba en fuera de juego y el tanto no subió al marcador. Por suerte, en el descuento conectó un gran testarazo que, esta vez sí, subió al marcador. Luka necesitaba ese gol y el madridismo necesitaba, por fin, una noche de paz.

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