5-3: Brotes verde uniforme
Jesús Bengoechea
La tercera equipación del Madrid ha creado no poca controversia. Algún ilustre galernauta preguntaba en nuestro chat, sin duda con todo el respeto para dicho gremio, por qué íbamos vestidos de celador de hospital. Lo cierto es que es un verde discutible, como discutible es el verde de los brotes que se vieron durante este partido evitable que da lugar a esta inevitable crónica.
Tras un comienzo titubeante, que desencadenó el primer gol de Rodrigues, el Madrid asentó vagamente (entiéndasenos) su juego para remontar merced a dos goles de un Benzema que sigue suponiendo un marcado contraste positivo con el estado de forma y tino de la práctica totalidad de sus compañeros.
En el primero, Karim aprovechó con parsimonia muy plausible la descomunal cagada de uno de los centrales turcos. Fue alentador comprobar en la pifia del rival que no ostentamos el monopolio de los fallos en área propia. Ni cometemos todos los errores que en el mundo del fútbol se dan en área propia ni todo lo que hacemos en área propia son errores. Lo primero es más indudable que lo segundo.
En el segundo tanto, Benzema remató de cabeza una falta lanzada por Kroos. Goles como estos entraban como churros en los primeros años de Zidane. Mucho nos gustaría que el técnico encontrara el modo de volver a hacer costumbre de la gran virtud de la estrategia. Mucho nos gustarían muchas cosas, eso también es verdad. El hecho es que todo era demasiado bonito para ser verdad (incluyendo una ligera y efímera pero indudable mejora en el juego) y una autopista defensiva indeseable dejó a Rodrígues el camino expedito para el empate.
En el segundo tiempo ingresó Lucas Vázquez, lo que supone una herejía solo dos grados inferior a un gol de Lucas Vázquez y un grado inferior a una asistencia de Lucas Vázquez, que es precisamente lo que aprovechó Karim para el triplete. La entrada de Lucas facilitó el cambio de banda de Vinicius, bastante para bien. Nunca habíamos visto un diestro más de izquierdas.
Lunin también entró tras el descanso. En su primera intervención, recogió el 3-3 del fondo de la red tras un disparo brutal de un señor turco a quien nadie molestó. Hay gente que primero chuta y luego pregunta, como por ejemplo Mariano, el rechace de cuyo disparo aprovechó Nacho para tomar ventaja en el correcalles. Sí no va a venir ningún delantero más, este modesto cronista no se deshacía del hispano-dominicano. De hecho, marcó el quinto recogiendo esta vez el rechace al tiro de un Lucas Vázquez cuyos buenos minutos escandalizaron a buen seguro a los detractores.
