Achraf Hakimi: un retorno necesario
Pepe Kollins
Achraf para juntar a Vinicius y Hazard. Los dos mejores atacantes del Real Madrid junto a Benzema. A priori pudiera parecer una opción tan obvia que sorprende que no suceda más a menudo o, directamente, casi nunca. Algunos aducen que los tres atacantes suman poco gol pero, sobre todo, destacan el difícil encaje del brasileño con el belga, ambos habituales por la banda izquierda.
Sobre la primera objeción cabe decir que es cierto que el rango goleador de ese tridente no es excelso, aunque tampoco pírrico. Benzema es el segundo en la clasificación del Pichichi. El año pasado sumó 30 goles y esta temporada ya contabiliza 22, a pesar del bache que sufrió tras el retorno de su lesión a mitad de temporada. También se puede achacar a las lesiones el pobre balance de tantos de Hazard. En el Chelsea, Eden era un jugador de casi 20 goles, una cifra estimable para no ser una referencia en punta. Pero lo que parece evidente es que esos tres jugadores juntos generan suficientes situaciones de desequilibrio como para que los goles acaben llegando. Los tres se buscan y se asocian de maravilla. Son tres amenazas ante las que los defensas rivales tienen que diversificar la atención y la marca, lo que con frecuencia libera a uno.
A principios de temporada, Vinicius ya mostró su predisposición a adaptarse a la banda derecha. Más que un gesto parecía una reacción de supervivencia para salir de un atolladero con el que topaba no solo en el Real Madrid sino también en la selección brasileña, donde la demarcación está reservada para Neymar. Pero los primeros ensayos a banda cambiada resultaron del todo decepcionantes. Las sucesivas lesiones de Hazard otorgaron más opciones al carioca que comenzó a consolidarse en el frente de ataque, resultando decisivo en encuentros tan importantes como el último clásico.
Ahora, tras la reanudación de la competición, estamos viendo la mejor versión de Vinicius en el Real Madrid, quizás el jugador más incisivo hoy de toda la plantilla, tanto como para propiciar que, por primera vez, Zidane intentase adecuar al belga al brasileño y no al revés. El partido de este miércoles contra el Mallorca fue una buena ocasión para probar una nueva variante: Hazard por detrás de Benzema, Gareth Bale por la derecha y Vinicius conservando la izquierda. La ubicación de Hazard tenía sentido. Tanto en su última etapa en la Premier como con la selección belga acostumbra a partir del carril central con la libertad que se le concede a un diez.
Pero, aunque la mezcla de los tres atacantes referidos fue muy prometedora, el desajuste vino por el sector debilitado. No tanto el de Gareth Bale, cuya inclusión confería simetría, como el centro del campo que quedaba supeditado a dos únicos centrocampistas – Valverde y Modric – algo posible ante un rival menor que se planta con cinco defensas, pero no como plan general.
¿Cómo mantener, por tanto, la estructura de Vinicius por izquierda y Hazard por detrás del nueve? La solución, probablemente, no esté en la plantilla pero sí en el Real Madrid: Achraf Hakimi. El marroquí se ha destapado como un carrilero de primer orden en el Borussia Dortmund, partiendo de posiciones retrasadas ha conseguido dar profundidad al flanco derecho del Borussia merced a una condición física portentosa. Sus cualidades ofensivas (9 goles y 10 asistencias esta temporada) le han llevado, incluso, a hacerle jugar de extremo.
Hay quien considera, no obstante, que el hándicap de Achraf son los problemas defensivos que propician precisamente sus constantes subidas por banda. Una cuestión que quizás adquiera un matiz diferente en un equipo que durante 25 años ha tenido a Roberto Carlos y a Marcelo dominando un lateral. En el Madrid, además, ese matiz podría mitigarse gracias al centrocampista que suele disponer Zidane como interior derecho: Fede Valverde. Si hay un jugador con despliegue suficiente, disciplina y capacidad para correr hacia detrás y recuperar es el uruguayo, que podría resguardar la espalda del marroquí cuando se proyectase hacia delante.
Pero estos últimos días están surgiendo informaciones que ponen en duda la vuelta de Achraf. Una posibilidad que se me antoja disparatada. Es quizás la demarcación más debilitada de la plantilla en estas últimas temporadas: No hay suplente, el titular lleva dos cursos a un nivel muy por debajo a lo que acostumbró en su día y ni tan siquiera se dispone de una opción en la cantera que pudiera plantearse como solución. Sería difícil comprender que un jugador que el mismo Zidane ya utilizó, con tan solo 18 años, en 17 partidos (incluidos algunos de Champions y del Mundialito), dos años después, tras haber conseguido madurar y triunfar, por todo lo alto, en un equipo de nivel de octavos de final de Champions League, ahora, en el actual contexto de necesidad, no nos sirviese.
Es quizás la demarcación más debilitada en estas últimas temporadas: No hay suplente, el titular lleva dos cursos a un nivel muy por debajo a lo que acostumbró en su día y ni tan siquiera se dispone de una opción en la cantera que pudiera plantearse como solución.
Es más, mal mensaje se enviaría si a un canterano al que se manda a hacer “la mili”, cedido en otro equipo, no se le permitiese volver, pese a haber rendido lo suficiente como para suscitar el interés de un puñado de los mejores equipos del continente. Hoy mismo, se anuncia una oferta del Inter de Milán de 40 millones por el marroquí. Un montante con el que difícilmente se podría contratar a un jugador que pudiese ofrecer su rendimiento.
Hace unos días, su representante declaraba que al jugador todavía le quedan dos años de contrato (hasta 2022) y que incluso Zidane había conversado con él. Que vuelva, por tanto, depende exclusivamente del club.
Ojalá que así suceda. Ni que sea por la oportunidad de permitir que Vinicius y Hazard se puedan juntar en su mejor versión.

