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Destacados·24 de noviembre de 2020

Al criticón pandemias

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Mario De Las Heras

Es el protestón clásico quien devuelve la esperanza al madridismo

Iba a escribir que últimamente estoy un poco desilusionado con el Madrid. Pero no es cierto. Es la vida, el momento, el que me desilusiona. Este fútbol no es el fútbol, estos días no son los mismos días. La Liga no es la misma, ni los jugadores, ni la Copa de Europa. Lo intentamos, lo intentan, pero no es lo mismo. El mismo fútbol, el mismo Real Madrid y todo lo que les rodea ha cambiado. ¿Todo? ¡No! Una afición llena de irreductibles insatisfechos resiste todavía y como siempre a la crisis.

Venga, madridistas. El quisquilloso nos devuelve a la vida. Es como estar en casa. Como si nada hubiera cambiado. Al criticón pandemias. Yo miro a este Madrid de entreguerras en medio de la guerra, con sus bajas y sus ausencias y me alcanza la melancolía hasta que, de repente, aparece el censurador como si nada, tan campante, con sus quejas clásicas, su matraca idéntica, su discurso oscuro, su apocalipsis inevitable y oye, se produce el efecto contrario: amanece en mi entristecida afición.

Podríamos decir que lo único que permanece inmutable, entero, ¡inmune!, es el censor. Juntémonos todos a uno de estos fiscales para sobrellevar el momento

Podríamos decir que lo único que permanece inmutable, entero, ¡inmune!, es el censor. Juntémonos todos a uno de estos fiscales para sobrellevar el momento. Yo imagino que debe de ser como aquel pasaje de Disneyland en el que uno, sentado cómodamente en una tacita va navegando suavemente por un río azul a través de un inolvidable mundo de fantasía. Así es. Ese juzgador severo nos lleva por el camino ideal. Yo antes le evitaba, al acusador, y ahora voy a seguirle.

Afición Real Madrid

Quién me iba a decir que el protestón nos iba a iluminar con todas esas sombras. Si tú, galernauta, sientes que algo no va bien, que esas gradas vacías te afligen, que el juego del Madrid te descoloca o que la rareza de los tiempos desvirtúa tus partidos, no lo dudes más: sigue a un murmurador. Contacta con un quejicoso y todo volverá a ser como antes. Él te devolverá a la realidad perdida, al sueño de la normalidad.

Yo he hecho la prueba. Y sin moverme de casa. He escogido a un buen sermoneador y ha sido fantástico. Es como si te llevara Supermán a dar una vuelta por los cielos de Metrópolis

Yo he hecho la prueba. Y sin moverme de casa. He ido a Twitter, he escogido a un buen sermoneador y no lo he soltado en su periplo alucinante. Y ha sido fantástico. Es como si te llevara Supermán a dar una vuelta por los cielos de Metrópolis. Todo es lo mismo, como antaño. Que si Florentino es un tal, que si Zidane no sé qué, que si Benzema, que si Vinícius… Es una experiencia casi distópica. La realidad virtual al rescate. Y funciona.

Yo desde que me he hecho seguidor de rezongones madridistas he recuperado la ilusión por mi Madrid. Y voy cambiando de línea, como si fuera en Metro. Ese Madrid mío que está diezmado, como todo, como todos, y sin embargo puede ganar la Liga o la Copa, y por qué no la Copa de Europa no sólo gracias a sí mismo, igual que siempre, sino también gracias al extraordinario poder del reprochador invencible que nos presenta al Madrid de toda la vida subido en una tacita.

 

Fotografías Getty Images.

 

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