REAL MADRID A DEBATE. LA GALERNA, TU DIARIO MADRIDISTA.

Volver al inicio
Opinión·18 de marzo de 2026

Arbeloa baila con la más guapa

S

Salva Martín

Antes de dejarnos atrapar en las redes (a)sociales y que lo artificial royera nuestra inteligencia, los sueños y las conquistas eran mundanas, pero con visos de larga duración. ¿Quién olvida al que la noche de graduación logró llevarse a la más guapa? Aquella hazaña, por admiración o envidia, quedó a fuego en la memoria de todos los allí presentes, no digamos ya en la del protagonista. Ante la oportunidad y el escenario más comprometidos, mezcló arrojo e ingenuidad en las dosis adecuadas y el botín fue suyo: los brazos de la chica y el orgulloso recuerdo para los restos.

En definitiva, una historia que contar, como la que ya tiene Álvaro Arbeloa como entrenador del Real Madrid. Un tipo al que acusaban de no tener pasado y que ha puesto todo de su parte para garantizar el futuro. Incluso si ninguno de la Quinta de Pitarch termina por afianzarse en el primer equipo —extremo improbable, pero no imposible—, el salmantino ya puede decir que bailó con la más guapa, que dejó su sello y mereció la rendición del escepticismo inicial ante su osadía, personalidad y valentía.

Porque para que los canteranos puedan derribar la puerta, lo primero es no construirles un muro al otro lado. Saltarse lo políticamente correcto, calibrar el verdadero valor de los fichajes (¿está demostrando Thiago menos que Camavinga?), hacerse el ciego ante los nombres y el sordo frente a la presión del palco. Dejar el pestillo sin echar a unos chicos que, previa demostración de calidad y piernas, inflaman la ilusión del Bernabéu con su alborozo pleno de compromiso e ilusión.

Parafraseando a Sabina, Arbeloa ha terminado por convertir “las puñaladas en vacuna” contra los que confundieron la censura por un cuestionable despido (Alonso) con el aniquilamiento previo de su sucesor.

Arbeloa, un tipo al que acusaban de no tener pasado y que ha puesto todo de su parte para garantizar el futuro

Pero, ojo, nadie debe llevarse a engaño. Sumando los déficits de base (principalmente la cuestionable planificación de la plantilla) a la mirada de tuerto que parece la enfermería de Chamartín, el camino que resta tanto en Liga, donde hay que remontar cuatro puntos, como en Champions, con el Bayern en el horizonte, no será sencillos. Y pocos perdonarían una segunda temporada en blanco.

El reto es mayúsculo y el próximo examen, la prueba definitiva. Y no hablo del Atlético ni de los bávaros. ¿Qué hará Arbeloa cuando regresen los jugadores de la primera plantilla convalecientes? ¿Bellingham sentará a Güler o a Pitarch? ¿Volverán a tener minutos de calidad el resto cuando Ceballos y Alaba estén disponibles? Baila, Álvaro, baila.

 

Getty Images

ESPACIO PUBLICITARIO

Post Article - 728x90