Arminio, q.e.p.d.
Jesús Bengoechea
Todas y cada una de las hipótesis que la resistencia madridista alentó en lo más profundo del negreirismo se van confirmando. En 2017, Tomás González Martín publicó en ABC la primicia: en un cónclave arbitral, el (por entonces) mandamás de los colegiados había arremetido contra el Real Madrid, proclamándolo como enemigo público número uno del colectivo, y predisponiendo en consecuencia a los trencillas contra el club de Concha Espina.
No se prestó demasiada atención a esta noticia. Los que la aireamos en redes sociales, o en nuestros modestos medios de comunicación, fuimos tachados de conspiranoicos. Hace un par de días, el mismísimo Javier Tebas, poco sospechoso de querer auxiliar al madridismo en su cruzada antinegreirista, recuperó la historia, dándola por verídica. Lo que antes era conspiranoia es hoy verdad oficial.
Javier Tebas asegura que “Negreira sí pintaba” en el colectivo arbitral y recuerda que Sánchez Arminio llegó a aleccionar de manera “inconcebible” a los árbitros contra el Real Madrid en una reunión en Santander. https://t.co/c4RF1jmwb8
— Esteban Urreiztieta (@eurreiztieta) January 30, 2024
Hace apenas una semana, publicábamos en La Galerna mi entrevista con Manuel Ángel Pérez Lima, árbitro de Primera División entre 2005 y 2007. El titular era suficientemente explícito: "No creo que Negreira actuara solo". No hacía falta ser el entrevistador más incisivo del mundo para indagar, ni ser Tim Sebastian del Hard Talk de la BBC para apuntar a Arminio. Como era de prever, Pérez Lima no quiso mojarse en ese apartado, pero dejó clarísimo su pésimo concepto del fallecido dirigente arbitral. "No pongo la mano en el fuego por nadie, y menos por alguien que me mintió durante años", sentenció.
No, Negreira no actuaba solo. No encaja en ningún esquema lógico que actuara sin la aquiescencia —por no decir bajo las órdenes— de su superior jerárquico
Victoriano Sánchez Arminio está muerto. Produce algo de rubor hablar mal de quien no puede defenderse. A este pudor natural cabe oponer dos salvedades. La primera es que Arminio nunca se habría defendido de lo que dice Tebas (ni de este artículo) estando vivo. A lo sumo, habría concedido una entrevista de interés humano a Isaac Fouto para volver a negar lo de aquella reunión, plagada de testigos que certificarían lo contrario.
La segunda razón para pasar por encima de los remilgos post-mortem es la certidumbre de que la muerte, por sí misma, no sitúa en los terrenos de la santidad a quien en vida los ha evitado. En la misma entrevista, hice notar una curiosa coincidencia a Pérez Lima, sobre la cual él rehusó pronunciarse porque implicaba a otro compañero. Arminio descendió a Pérez Lima por haber dado validez a un gol marcado con la mano por el Kun Agüero; esa misma temporada, el propio Arminio regalaba la final de Copa a Rodríguez Santiago... apenas días después de que este hubiera concedido un gol al Espanyol de Messi que, aun manifiestamente marcado con la mano, estuvo a punto de dejar al Real Madrid sin la segunda Liga de Capello, a beneficio del Barça, cliente de Negreira. ¿Solo de Negreira?, cabe preguntarse, siguiendo la estela de la ¿conjetura? de Pérez Lima.
No, Negreira no actuaba solo. No encaja en ningún esquema lógico que actuara sin la aquiescencia —por no decir bajo las órdenes— de su superior jerárquico. No encaja así, en abstracto, pero cuánto menos lo hará a la luz de las arminiadas que acabamos de consignar. Pérez Lima, a Segunda y Rodríguez Santiago a la final de Copa, como castigo/premio (respectivamente) por el mismo error: conceder un gol con la mano. Muñiz Fernández, fin de carrera por señalar un dudoso penalti a Pepe en Elche. Por sus obras le conoceréis, y esta vara de medir es la propia de quien ordena a su vice que asuma el riesgo de poner su cuenta a trueque de una parte del pastel, saque la pasta de dicha cuenta no bien llegue (como sabemos hizo Negreira) y se comporte como una buena mula.
Pérez Lima, a Segunda y Rodríguez Santiago a la final de Copa, como castigo/premio (respectivamente) por el mismo error: conceder un gol con la mano. Muñiz Fernández, fin de carrera por señalar un dudoso penalti a Pepe en Elche. Por sus obras le conoceréis
Por eso importa mucho y a la vez poco la respuesta a la pregunta: ¿pintaba mucho Negreira? Pérez Lima coincide con todos los árbitros que están desfilando ante el juez Aguirre: claro que pintaba. Pero, incluso en el caso de no hacerlo, la trama seguiría en pie. Cualquiera pinta lo suficiente como para ejercer de bagman.
No, claro que Negreira no actuaba solo. El esfuerzo para no mirar más alto en la pirámide se antoja sobrehumano. Por encima de Negreira estaba Arminio, a quien ya hemos descrito, y por encima todavía estaba Villar, el único de los tres que ya ha pisado un rato la cárcel, si bien ni por asomo por tan largo tiempo como a todas luces parece merecer.
Villar niega haber sabido jamás lo que hacía Negreira, pero sus propios manejos coinciden sospechosamente con los de Negreira, y sobre todo con los de su cliente. En 2004, Villar es reelegido presidente de la RFEF —y por consiguiente jefe supremo de los árbitros— gracias a las maniobras sibilinas del FC Barcelona, es decir: del cliente de Negreira y todo indica que de Arminio. Relaño concibe y publica su famosa Teoría General del Villarato, a partir de la cual los colegiados eran premiados o castigados en función de qué tal trataran a quien (por varias vías) cada vez era más eso, o sea, EL CLIENTE. El cliente de toda esta gente. Recientemente, a la luz de lo descubierto sobre Negreira, Relaño ha añadido, genialmente, un apellido para el villarato: "villarato engrasado". El que mandaba tenía que devolver los favores prestados al Barça. Por si hiciera falta, la maquinaria se lubricaba con pingües emolumentos para los que estaban inmediatamente por debajo de Villar.
Arminio, q.e.p.d. Imaginar que la maquinaria de fraude deportivo más exitosa y longeva de la historia se sostuvo sin su colaboración es teoría que repugna a la razón
Con máquina tan bien engrasada, y sin perjuicio de que alguna vez eso también sucediera, ¿quién necesitaba el engorro de repartir sobrecitos entre los trencillas, de manera individual? Ellos ya sabían qué es lo que tenían que hacer para mantener contentos a los jefes, desde Villar a Negreira pasando (sí) por Arminio, a saber: mantener contento al cliente de los jefes.
Algunos árbitros sabrían de hecho que el Barça era el cliente del sistema, con algunos exponentes de participación en el enriquecimiento ilícito que la Guardia Civil investiga (que sepamos, Clos Gómez, actual responsable del VAR, Hdez Hdez, Schez Mtnez y Jaime Latre). Otros sólo se lo imaginarían, y preferirían no preguntar. Los más ingenuos descartarían la existencia del "engrase", pero no por ello ignoraban en qué sentido debía moverse el engranaje para satisfacer a los superiores jerárquicos.
Arminio, q.e.p.d. Imaginar que la maquinaria de fraude deportivo más exitosa y longeva de la historia se sostuvo sin su colaboración es teoría que repugna a la razón. Como reza el dicho popular, ni pruebas ni dudas.
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