Atraco por un penalti claro
La Galerna
Buenos días. Somos felices, para qué os vamos a engañar. El agónico pase a semifinales nos alegró una noche que parecía conducir al infierno, pero es que las reacciones del antimadridismo han convertido la clasificación en algo memorable. Tal y como decía Quillo Barrios en su crónica de anoche, lo que les duele no es el penalti -clarísimo, además-, sino que el Real Madrid jugará por octavo año consecutivo la ronda previa a la gran final. Y eso no es asumible para quien lleva más de un lustro vendiendo la caída del Imperio Blanco, que no la del romano.

Les da igual que haya sido penalti, que Benatia haya arrollado a Lucas Vázquez. Van a morir matando, con el ridículo por bandera y con pocas ganas de ser honestos y respetarse a sí mismos. Tienen que intentar paliar el dolor producido por el adiós al "Triplete" y piensan hacerlo con esa morfina inexistente que se sacaron de la manga gracias a la ya famosa jugada.
En lo único que coincidimos con la prensa antimadridista es que Michael Oliver no estuvo bien. De hecho, Benatia debió ser expulsado por el penalti y a Isco le anularon un gol legal. No leeréis eso en muchos lugares, ya que, como hemos comentado decenas de veces, los que odian al Real Madrid han secuestrado el escenario mediático y únicamente aceptan un discurso. Es una pena, pero al menos ya nos hemos dado cuenta y no sufrimos por ello.

El que sí sufrirá será el que todavía crea en la honestidad del periodismo. Anoche, en 'Mundo Deportivo', hablaban de penalti claro. Horas después, en la misma crónica, tildan la acción de "más que polémica". Podéis ver las capturas en este tweet.
Sea como fuere, el Real Madrid está en semifinales y el equipo perfecto las verá, un año más, desde casa. Eso es lo que verdaderamente duele. Y no lo sentimos. De hecho, lo disfrutamos.