Aún nos falta
Editorial La Galerna
Buenos días. El Real Madrid fue derrotado (1-0) en Anfield, en el que constituyó el primer traspiés de los de Xabi Alonso en la presente edición de la Champions League.
Al respecto, el madridismo de las redes sociales está dividido en dos: el 50% considera que ha vuelto el peor Madrid de la era Ancelotti y que hay que vender a media plantilla; la mitad restante, aun considerando que el partido del Madrid fue tétrico, no ve las similitudes con la temporada anterior pero sí aboga por una pronta liquidación del club para que entre las calles Castellana, Concha Espina, Padre Damián y Rafael Salgado se erija un convento de benedictinos que no inquiete a los vecinos más que con el anuncio de algún que otro cántico gregoriano. O sea, medio madridismo piensa que todo mal; el otro medio opina no solo que todo está mal ahora, sino que todos los partidos anteriores del Madrid de Xabi fueron igualmente nefastos, aunque la inmensa mayoría se saldaran con una victoria que solo cabe achacar a las veleidades de los dioses.
Los madridistas son así. Su tolerancia a la derrota es cero. Probablemente así haya sido siempre. Es más: probablemente deba ser así. Pero una cosa es lamentar la derrota y el mal juego (ambas cosas, en el Madrid, tienen que ser graves) y otra pretender que ya nada vale y que con estos mimbres no vamos a ninguna parte.
Curiosamente, la prensa está últimamente, en la derrota, más soportable que el madridismo 2.0, aun con sus dosis de dureza. Ya veis a Marca. “Derrota inapelable en Anfield en otro duelo para olvidar”. Lo cierto es que no todo el duelo fue para olvidar. El primer tiempo resultó parejo en juego, si bien no en ocasiones (Courtois estuvo milagroso en varios momentos). El segundo sí que nos pareció un completo descalabro.
“Segunda derrota de un Madrid que repite los errores del derbi”. No nos pareció que el partido se asemejase en nada o casi nada al del Metropolitano. Fueron dos tipos de derrotas completamente distintas. ¿No será que Marca tiene interés en mantener vivo el trauma de los cinco goles del Atleti, y por tanto nos mentará ese partido, proceda o no, en cuanto tenga ocasión?
“Courtois se quedó solo”, nos suelta As. Lo cierto es que la actuación del belga superó con mucho a la de la mayoría de sus compañeros. Nos pareció que nuestros dos laterales brillaron a gran altura, como lo hicieron Militao y Tchouaméni, pero el resto de jugadores estuvieron grises, cuando no directamente fallones.
Nuestro análisis también está teñido de desencanto, especialmente a cuenta del lamentable segundo tiempo de los nuestros, en el cual fue ampliamente superado por un Liverpool energético y tácticamente magnífico. El primer tiempo, como decíamos, fue sustancialmente mejor, si bien quedó marcado, como gran parte del segundo, por la incomparecencia de un Mbappé inoperante y los continuos errores de un Dean Huijsen que tuvo, el pobre, una noche toledana. En todo caso, podéis leer la crónica de Paco Sánchez Palomares y las notas de Genaro Desailly para ver si compartís sus visiones en medio de la decepción.
Desencanto y decepción, decíamos, pero no dramatismo ni derrotismo. Nos parece que la justísima derrota fue resultado sobre todo de una mala actuación personal de varios futbolistas, sin que deban hacerse enmiendas a la totalidad del proyecto. Simplemente, aún nos falta.
Paciencia es una palabra sucia en el madridismo, pero de vez en cuando no hay más remedio que emplearla. Cristiano, Karim, Modric y Kroos se han ido para no volver, y no se ventila el impacto de esas ausencias en un cuarto de hora. Ahora tenemos una camada de excelentes futbolistas. Algunos son ya campeones de Europa, pero lo consiguieron con la ayuda de las estrellas recién mencionadas (y de otras). Falta por verse si algún día podrán auparse a la condición de jerarcas que enarbolaron los nombres que figuran en el altar. Esta es la verdad. Quienes quieran acompañarles en el viaje que dilucidará si adoptan esa magnitud, que vengan con nosotros. Quienes deseen, en cambio, quemar las naves pueden estar tranquilos. Cibeles no toma nota de su mezquindad, y serán recibidos con los brazos abiertos y los leones en pie cuando deseen subirse al barco.
Os dejamos con las portadas cataculés que, como corresponde, celebran la derrota madridista.
Pasad un buen día.


