Bartomeu, ese humorista
La Galerna
¿Saben aquel que diu que es uno que es presidente del Barça y llega a una entrevista con Barça TV, de la que también es presidente, claro, y lo primero que diu es “Gracias por invitarme”? Pero eso no es todo, porque luego va el tío, y diu tú, que lo que tenemos es una crisis deportiva porque institucionalmente estamos muy bien. Y diu oye, que hay varios jugadores que se tendrán que ir pero con todos los honores, eh, y uno de los que va quedarse diu es Dembélé. ¿Pero se lo han dicho ya?, no, diu, estamos buscándolo en el aeropuerto de Dortmund, a ver si ha vuelto a quedarse dormido allí. (Pausa para la risa del público y el trago de brandy y el cigarrillo a la boca). Otro que seguirá seguro es Griezmann que para eso diu que ha hecho una temporada de debut tremenda, eh, y también Semedo, se lo vamos a decir en cuanto encuentre a Davies en la banda derecha.
Buenos días. Qué calladito tenía Josep María Bartomeu ese sentido del humor que en tiempos de paz escondía bajo su perfil bajo (valga la redundancia) pero que ahora sale a la luz en todo su esplendor. Su entrevista en Barça TV, en medio del caos, es de antología del disparate, pero del disparate de cara granítica. Todo lo que hemos escrito en clave eugenística (lo de la “gracias por invitarme”, lo de la crisis SOLO deportiva y la lista de altas y bajas -con el consiguiente debilitamiento en la capacidad negociadora para deshacerse de esas bajas-) fue expuesto con toda la apariencia de seriedad del mundo. Lo dicho: ahora que se ha dejado barba, solo le faltan una camisa y unas gafas negras, copa de balón llena de coñac y un sobrio spotlight para remedar al mejor humorista catalán de todos los tiempos. Bartomeugenio.
Lo más descipotante de su intervención, con todo, no ha sido expuesto aún en esta glosa a vuela pluma de su intervención. Lo más descacharrante viene ahora. ¿Estáis preparados? Abrochaos el cinturón del despelote porque vienen curvas.
¿Estáis ya listos? ¿Os habéis abrochado ya el cinturón?
Que sí. Que habéis leído bien. “Me faltan cuatro Champions. La merecimos cuando nos eliminó el Inter, el Chelsea, la Roma y el Liverpool”.
A veces al portanalista no le resta sino apuntar con el micrófono al público, como si fuese una estrella del rock de estadios, para que las masas entonen el hit a pleno pulmón, o para que en vez de eso resuene en las gradas el deshueve más generalizado. Es que no sabemos qué decir, de verdad. Si buscas un ejemplo más desvergonzado de posverdad, sale la posverdad en persona y te da una colleja por exceso de perfeccionismo.
Le faltan cuatro Champions a Bartomeu, amics. ¿Y por qué no mejor ocho para igualar al Madrid? Entre las Champions que “le faltan” al mandamás culé figuran dos perdidas de la manera más bochornosa, a saber, la eliminación ante la Roma tras haber ganado 4-1 en la ida, y la eliminación ante el Liverpool tras haber ganado en la ida por 3-0. ¿Cómo se merece aquello que has perdido de la forma más sonrojante?, nos preguntamos anhelantes. Para merecer algo, suponiendo que estas cosas se merezcan, ¿no es razonable quedar más o menos cerca del objetivo, o al menos no haber hecho el ridículo en pos del mismo? Por si no teníamos suficiente con el Atleti meciendo Champions que nunca gana ni ganará, llega ahora el Barça con deudas parecidas pero mucho más improbables todavía. El fútbol no hace más que deber cosas útimamente. Menudo pagador de chichinabo está hecho el amic balompié. Fútbol, paga, primer aviso.
El cobrador del frac, ya casi contratado por el inefable Barto para que el fútbol pague por fin las Champions que aparentemente debe (aunque haya movido a la vergüenza el trayecto del Barça en pos de las mismas), es para los blaugranas Ronald Koeman, por supuesto. Sport ilustra esta realidad con un primer plano del holandés sobre un fondo naranja, tal vez para rubricar lo dicho en el portanálisis de ayer, es decir, que es la reencarnación de Naranjito quien se hace cargo de la dirección técnica del Barça con sus resonancias del 82 (o del 8-2). Le deseamos la mejor de las suertes a Koeman, muy especialmente en la crucial reunión con Messi prevista para los próximos días.
Messi, en efecto, tiene al Barça en vilo. El argentino podría optar por irse si no le convence el plan de D. Ronald, y tal cosa sería una desgracia a decir de varios veteranos blaugranas a quienes Marca cita en el faldón inferior. “Está harto, pero no es él quien se tiene que ir”. La zozobra es tal en Can Barça que nos preguntamos si el grueso de la afición culé opina lo mismo. Una cosa es que, como club, te tenga sujeto por las gónadas el mejor jugador del planeta (o así), y otra que quien de facto dicta los designios de la entidad sea un futbolista crepuscular, que da los últimos coletazos como una ballena varada y que ha contribuido con cuatro completas desapariciones sobre el campo a las cuatro eliminaciones consecutivas (Turín, Roma, Liverpool, Lisboa) más dolorosas y abultadas de la historia azulgrana. Hipotecarte por el mejor jugador del mundo puede ser hasta comprensible. Hacerlo por ESTE Messi es una cosa muy distinta.
As, por su parte, otorga el protagonismo a la convincente goleada frente al Leipzig (o el Legazpi) con la que ayer se abrió paso en su primera Final de Champions el PSG. La sensacional actuación de Di María en el partido desató el afán plañidero de unas cuantas viudas del argentino, escandalizadas ante el calamitoso error que al parecer supuso su marcha del Madrid. Muy mal, Florentino. Se va Di María y solo eres capaz de conseguir 3 de las siguientes 4 Champions. Hay errores groseros que se pagan.
Pasad un gran día.




