Basta
Juan Carlos Servera
Durante más de treinta años, el único himno que escuché fue “el de las glorias deportivas que campean por España”. El Himno Clásico. Soy un clásico, lo reconozco, que sigue escuchando a los Bee Gees o Julio Iglesias, admirando el Mercedes Pagoda como el coche de mis sueños y añorando cuando se aparcaba sin ORA y no había radares en las carreteras de mala muerte en las que nuestros padres se jugaban la vida con cinco niños en un Seat o Renault de la época.
El Himno de toda la vida contenía una serie de frases que siempre se me quedaron grabadas, como santo y seña del club de mis amores.
Cuando eres niño, quieres ganar. Solo te importa ganar. A toda costa. Empleando todos los medios necesarios. Por lo civil o por lo penal. Haciendo trampas o cargándote de un puñetazo a tu rival.
Ser madridista me enseñó a ganar y me enseñó a perder. Cuando se pierde, sin que te hagan trampas, hay que felicitar al rival y reconocerle sus méritos, sin excusas de que si hacía mucho sol o el campo era un patatal
Y por supuesto, cuando perdías, lo que te salía del cuerpo era ponerte a llorar como un descosido y alejarte del lugar de la afrentosa derrota, poniendo pies en polvorosa, cuanto antes mejor.
Por eso, lo primero que me llamaba la atención de nuestro querido himno era la frase ”cuando pierden dan la mano”. ¿Cómo que dar la mano? ¡Sí lo que había que hacer era escupir a ese repugnante chaval que nos había humillado en las canicas o en la carrera de chapas!
Ser madridista me enseñó a ganar y me enseñó a perder. Cuando se pierde, sin que te hagan trampas, hay que felicitar al rival y reconocerle sus méritos, sin excusas, sin farfolladas, nada de que si hacía mucho sol o el campo era un patatal. Eso es tener altura moral, Xavi. Sé que no alcanzas a verlo porque nunca has crecido: sigues siendo pequeño.
A triunfar en buena lid.
¡Noble y bélico adalid!
Caballero del honor.
Estas frases han sido y son el santo y seña de nuestro club. Nuestra cultura social. Lo fueron en 1952 cuando se creó ese himno y lo siguen siendo en 2024. Nuestra declaración de VALORES. Valores, sí, con E de España, porque cuando no tienen esa E, contaminados de la clásica palabrería culé, los valors son una estafa con hedor nauseabundo, adjetivo que se escribe con N de Negreira.
Los valors son una estafa con hedor nauseabundo, adjetivo que se escribe con N de Negreira
El Madrid ha ganado casi siempre, todos lo sabemos. Pero se tiró 17 años sin ganar una liga (nada con anterioridad a 1953) y 32 años sin ganar una copa de Europa (nada hasta 1998). No por ello sobornó árbitros. Tampoco hizo trampas financieras tirando de palancas invisibles para justificar esos largos pasos del desierto.
El señorío del que siempre ha hecho gala el Madrid nos hace más grandes, para iracunda desesperación de nuestros rivales más fulleros.
El Madrid ha ayudado a lo largo de su historia a muchos equipos que atravesaban problemas económicos, como fue el caso del Manchester United después del desgraciado accidente aéreo de 1958, o más recientemente jugando gratis ante el Deportivo de la Coruña en 2013, en un Trofeo Teresa Herrera, ante la grave crisis financiera del equipo gallego. Hay muchos casos más.
Somos un equipo solidario con los más desfavorecidos. Así lo demuestra la incesante actividad de la FUNDACIÓN ayudando a colectivos necesitados en más de 90 países en el mundo.
Por estas y muchas razones, no debemos estar dispuestos a recibir lecciones de honestidad de nadie. No quiero sentarme en la misma mesa con quien me acuse de adulterar la competición en mi beneficio, cuando quienes lo han hecho durante al menos 17 años han sido ellos.
Todo tiene un límite. Laporta, con su campaña de desviar la atención apuntando al Madrid, se ha pasado cien pueblos. Basta.
El Madrid debe romper relaciones institucionales ya con el equipo más tramposo de Europa, al menos hasta que les gobiernen otros dirigentes. No debería haber vuelta de hoja.
Todo tiene un límite. Laporta, con su campaña de desviar la atención apuntando al Madrid, se ha pasado cien pueblos. Basta
La Superliga no puede ni debe ser una razón. Lo siento mucho.
Debemos ser consecuentes con los valores que nos han llevado hasta donde estamos. Queremos ganar en buena lid y ser caballeros del honor. Pactar con corruptos y difamadores choca de bruces con la esencia de nuestro escudo y de nuestro himno.
Soy madridista porque admiro al club más laureado de la historia y porque de niño me enamoró su señorío.
Florentino es un gestor fuera de serie, visionario, emprendedor, valiente. No habrá otro como él. Ha contribuido sobremanera a solidificar el concepto de señorío en el Madrid. Pero no puede darse mus cuando toca meter un órdago.
Basta.
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