Bella incógnita
Editorial La Galerna
Buenos días. A estas horas la noticia no os agarra desprevenidos. Rafa Benítez ha sido destituido como entrenador del Real Madrid. Le sustituye Zinedine Zidane, que salió a ofrecer sus primeras palabras como técnico de la primera plantilla propagando un aura de ligereza y peso especifico inmenso, si cabe la paradoja.
Hay, sí, mucha paradoja en todo esto. El Real Madrid ha cesado a un entrenador entrado en kilos para poner en su sitio a otro que es el emblema estético de la esbeltez y que sin embargo pesa toneladas y toneladas de Historia sin que compute más que unos gramos casi anecdóticos su capacitación específica para el puesto. Ver a Zizou ahí arriba, conservando su impecable porte, congelado en ese tiempo que es el espacio de Glasgow, y saber sin embargo que vuelve pero no para jugar sino para mandar desde la barrera, es como si hubiese salido al escenario Pete Townshend y, cuando ya esperábamos el molino incandescente de su brazo asaeteando la guitarra, el mito se descolgase con una conferencia sobre física cuántica con amplio despliegue de PowerPoint.
Es bello ver a Zizou ahí arriba. Casi tan bello como encontrar a esa novia a la que tanto quisiste, años después, en un congreso de epistemología. El tiempo no ha pasado por ella pero no sabes cómo encajar el verla allí. Hasta tal punto que tú mismo te preguntas qué sabes de epistemología al fin y al cabo. Piensas que tu ex hará un buen papel en el congreso porque no hay sino acierto en la radiación absorbente de sus pupilas, aunque en tu fuero interno sabes que no hay correlación demostrada ni demostrable entre la eficiencia demandada hoy y las caricias que aún silban entre sábanas pretéritas.
Nosotros no tenemos ni idea de si esto está bien, mal o regular. Y nos arrulla la suave certeza, aunque habrá quien la niegue, de que la incógnita que este movimiento supone es universal, empezando por el propio interesado. No sabemos cómo va a salir esto ni para el Madrid ni para Zizou, la poesía ingrávida de cuyo mito ha sido puesta a cargo del arreglo de una escalera de una comunidad de vecinos. Tan de sobra sabemos que es la mejor escalera del mundo como que hay amplias posibilidades de descalabro para la bailarina. Los peldaños son resbaladizos y no hay escasez de cucarachas que amenazan con encaramarse y mancillar su leyenda para siempre. Hay un miedo que hoy describe Quillo Barrios y del cual solo cabe, acaso, no tomar nota, que es en lo que Patton decía que consiste la bravura. Calma, nos decimos. La leyenda se ha hecho cargo de la leyenda. Ya habrá ocasión de emplear el insecticida.
Hoy nuestros enemigos cumplen su más preciada ilusión: dedicarnos la práctica totalidad de su portada. Con "nuestros enemigos" no nos referimos en esta ocasión a Alfredo, cuyos groseros sarcasmos os vamos a ahorrar, sino a los enemigos geográficos, por así decirlo. Si el club está cometiendo un error, cosa que puede ser pero esperemos no sea -que es casi lo mismo que confiar en que no sea-, se trata de un error de tan alto perfil que los adversarios no pueden disimular su congénita mediocridad ante la magnitud de los elementos.
Sport tiene el detalle de ser el único de los cuatro medios deportivos del día que nos enseña, también, la foto de Benítez, un hombre trabajador y honesto a quien cabe agradecer los servicios prestados con algo más que el laconismo buenista habitual en estas situaciones. Ha sido cesado tras el que nos pareció uno de sus mejores partidos al frente del equipo, aunque no decimos que esto debiera por fuerza haber bastado para mantenerlo en el puesto. Eso tampoco lo sabemos. Solo decimos que nos da eso: pena. Y mucha.
Además del artículo de Quillo, también Ramón Álvarez de Mon y John Falstaff se pronuncian hoy sobre el divino calvo en La Galerna. Disfrutadles.
Mucha suerte, Zizou. Desde hoy y hasta el final, estamos contigo.