Benzema, un compromiso tangible
Ramón Álvarez de Mon
Karim Benzema es un jugador que (casi) siempre ha sembrado debates antagonistas. Los que nos consideramos benzemistas hemos sido muy pesados defendiendo el talento del francés hasta cuando su mapa de calor invitaba a la crítica. Los antibenzemistas acudían a los números y trampeaban comparando sus cifras con las de Cristiano Ronaldo. Era un debate sensacional, puesto que Benzema es un jugador que no deja indiferente a nadie. Desde su llegada vivió enfrentado en el debate público con Higuaín. El argentino producía más desde lo tangible, pero afortunadamente el Club supo ver que el francés era mejor. La apuesta debía hacerse por el talento superior y complementario al de Cristiano Ronaldo.
Eran tiempos en los que Benzema era un foco continuo de críticas. Sus problemas penales no ayudaban a sus defensores, pese a que nunca se demostró nada punible en su actitud. Incluso en sus peores tiempos, los benzemistas siempre veíamos la importancia de la aportación de Karim. Para empezar era esa cuota de calidad que todo gran equipo debe lucir, ese lujo que uno debe poder pagarse para que todo tenga sentido, pero además era el acompañante perfecto de la estrella del equipo, el que compensaba cada movimiento que hacía Cristiano para que el luso se luciera y el equipo ganara. Pese a que ello le alejaba de los focos masivos, los entendidos (entrenadores en muchos casos) siempre valoraron su aportación y desde la llegada de Zidane se convirtió en un indiscutible. Pasó entonces a ser considerado un mimado del entrenador para los antibenzemistas.
A los benzemistas nos costaba reconocer que el estado físico de Karim no siempre era el óptimo y que su gestualidad no invitaba al aplauso del forofo. Sin embargo nos reivindicábamos, a veces en soledad, con cada control orientado, con cada movimiento que limpiaba el área a un compañero o con cada contragolpe que posibilitaba con su juego de espaldas con descarga inmediata a la banda. Por contra, no solíamos reivindicar sus goles dado que nos podía parecer hasta algo sucio reivindicar a Benzema desde lo más material. No atendíamos en ese momento a la realidad de que Karim seguía escalando a gran velocidad en la lista de máximos goleadores de la historia del Real Madrid y de la Champions League. Hubiera sido un gran argumento de defensa, pero nos iba lo etéreo.
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