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Destacados·14 de febrero de 2024

Brahim y la insoportable inexplicabilidad del reglamento

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La Galerna

Buenos días, amigos. Como a estas horas ya sabréis, el Real Madrid cosechó un magnífico resultado (0-1) en Leipzig, merced sobre todo a un gol estratosférico de Brahim y a una serie de salvíficas paradas (tantas que no se pueden contar con los dedos de un solo guante) de Lunin.

Aunque podéis leer la crónica de Ramón Álvarez de Mon para saber cómo lo vio él, a nosotros nos pareció un loable esfuerzo de los jugadores para salvar un mal planteamiento táctico de Ancelotti, que no pudo o no quiso impedir que el encuentro fuera un continuo correcalles donde la velocidad en la salida de los alemanes les deparó demasiadas ocasiones claras. Por suerte, ahí estaba Lunin, que se consagró en Champions como un portero top, para impedir que fructificaran.

Marca destaca a Brahim como lo que probablemente es, "un genio", y lo muestra con esa celebración encantadora de falso niño bueno que el chico se gasta cuando marca un gol, abriendo los brazos y encogiendo los hombros como el emoji de la perplejidad. "¿Yo qué culpa tengo si he tenido que marcar un golazo maradoniano en plena Champions y cuando más falta nos hacía?", parece querer decirnos, con lo cual le queremos más aún.

Marca destaca también que Lunin realizó "su mejor partido en el Madrid", lo que es muy cierto pero se queda corto ponderando el ascenso a la élite, el punto de inflexión absoluto que este partido va a suponer en la carrera de este guardameta. Buenísima noticia para el Madrid que Lunin se asiente. Se ve al ucraniano muy seguro, sobrio y de una sola pieza. Sus intervenciones fueron muy meritorias.

As comparte foto de portada con Marca. Brahim merece aparecer por duplicado, y mucho más. Además de alabar también a Lunin, As pone el acento en el "partido gris" del Madrid.

No sabemos si "gris" es la definición adecuada. Como indicábamos, los jugadores compensaron plausiblemente la escasez de armas tácticas mostrada por Ancelotti para impedir que el partido fuese exactamente lo que el Leipzig quería. El Madrid jugó el partido que deseaba el Leipzig. Y lo ganó, sí, aunque aun así cabe preguntarse por qué quiso jugarlo. Carletto no alineó el suficiente número de centrocampistas puros necesarios para frenar el correcalles. Bellingham es dos, centrocampista y delantero, pero era la primera faceta la que más se antojaba necesario cubrir ayer. No lo hizo, y sus jugadores remaron río arriba todo el partido, lo mejor que pudieron. En ese sentido, además de Brahim y Lunin, cabe destacar el crecimiento de Tchouaméni como central y el estupendo segundo tiempo de Vini, que estuvo a punto de marcar un gol tan sensacional como el de Brahim.

Mundo Deportivo solo habla del partido de los blancos en su frontispicio, y con eso de "El árbitro da alas al Madrid", manida alusión a Red Bulls, se refiere a la jugada del minuto dos, cuando un gol de cabeza de Sesko fue anulado por un fuera de juego posicional en la que un delantero alemán estorbaba visiblemente a Lunin. Esto, que acabamos de explicar sin el menor esfuerzo, a Mundo Deportivo le parece "inexplicable". "Anuló INEXPLICABLEMENTE un gol local". Tan inexplicable como nosotros acabamos de explicar. Kundera lo llamaría "la insoportable inexplicabilidad del reglamento".

Los mismos que ayer y hoy pusieron el grito en el cielo por esta jugada (incluyendo la retransmisión de Movistar) no apreciaron nada digno de mención cuando se anuló un tanto a Camavinga en el Metropolitano por un fuera de juego posicional absolutamente intrascendente de Rüdiger. Sí ese gol se anuló, este otro, donde sí hay molestia patente sobre el movimiento del portero, debe anularse un millón de veces más.

En fin, amigos. Que el Madrid encarriló la eliminatoria de Champions con muchas bajas importantes (entre ellas el mismísimo Bellingham) y tenemos derecho a sonreír, aunque el partido de vuelta será duro si volvemos a jugar a lo que quieren los alemanes.

Os dejamos con la portada de Sport, pues bien sabemos que no podéis vivir sin ella.  Su protagonista es Lamine Yamal, futbolista que, a diferencia de otras motos averiadas que la propaganda culé ha tratado de vendernos como epítome de la excelencia, sí es una verdadera joya de la Masía.

Pasad un buen día.

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