Cerdos sobrevolando el Bernabéu
Editorial La Galerna
“Hace tiempo que aprendí a no pelear con un cerdo. Acabas todo sucio y, además, al cerdo le gusta”. La frase, de George Bernard Shaw, debería ser una máxima de todos los madridistas. Lo que en otros equipos es crítica constructiva se torna la peor de las bajezas cuando del Madrid se trata. Otros equipos juegan mal; el Madrid hace el ridículo. Otros jugadores salen por la noche o creen que la M-30 es Indianápolis y no pasa nada; si lo hace uno del Madrid es casus belli. Otros clubes fracasan en sus intentos de traer refuerzos o no gestionan las salidas de sus estrellas como debieran; el Madrid es poco menos que el Estado Islámico. Es lo que hay.
Como madridista me cuesta entender lo anti. Cuando no había móviles ni internet ni Cristo que lo fundó, si estabas fuera y querías saber cómo había quedado tu equipo no quedaba otra que llamar y preguntar. A nosotros nos interesaba el Madrid, claro; a los del Atleti también. De hecho, les recuerdo preguntando insistentemente “¿Ha perdido el Madrid, ha perdido el Madrid?”, sin preocuparse de lo que había hecho su Atleti. Les alegraban más los fracasos ajenos que las victorias propias; algo que, por lo demás, ha cambiado poco.
Uno de los mejores jugadores que yo he visto sobre un terreno de juego, Manolo Sanchís, hacía gala de señorío recientemente con un tweet demoledor: “¡Qué grande es el Madrid que hasta los demás se acuerdan de él para sus celebraciones!”. Se refería, sin citarlo -ni falta que hace- al tipo ese que juega en la selección española sin sentirse español y que le gusta la vida nocturna de Oviedo. Y es que resulta que el Madrid es, efectivamente, tan grande como necesario. A los mediocres les hace falta para dar salida a su resquemor. A nosotros, para seguir paladeando caviar en un mundo de chopped.
“Es más fácil ver un cerdo volando sobre el Bernabéu a que yo rectifique”, decía hace años John Benjamin Toshack, tipo original donde los haya. Harán falta piaras de cerdos en vuelo rasante antes de que esa nutrida corriente antimadridista deje de atacar lo ajeno para justificar mediocridades propias. La prensa catalana sólo habla del Madrid para mal; cosa que no hacen Marca ni As cuando se refieren al principal club de la Ciudad Condal. El Barça puede tener a un presidente imputado y a otro entre rejas -Núñez- que aquí no pasa nada. Hay patente de corso; por ejemplo, para tirar botellas de whisky y cabezas de cochinillo. Saben que si les cierran el campo dos años luego viene Villar y lo arregla. Y pueden hacer bandera del independentismo -¿Verdad, Guardiola, verdad Piqué?- mezclando algo que nunca ha maridado bien: política y deporte. Al menos de eso no podrán acusar ahora al Madrid…bueno, el Atleti sí, pero ya se sabe. El antimadridismo a veces produce hasta ternura.
