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Opinión·1 de noviembre de 2018

¿Cómo es el Valladolid de Ronaldo?

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Quillo Barrios

El pasado 15 de abril, Sergio González debutaba en el banquillo del Real Valladolid con derrota (0-1) ante el Sporting de Gijón. Por aquel entonces, el conjunto blanquivioleta estaba en undécima posición en la Liga 123, a cinco puntos de la zona de Play-Off y con una crisis galopante a todos los niveles. Sin embargo, esa derrota supuso un punto de inflexión que permitió al Pucela crecer y mejorar de la mano de un entrenador que ya es historia del club. Dos meses después, el equipo ascendió tras un sprint final extraordinario. Ahora, en noviembre de 2018, se encuentra en primera división, en una más que cómoda sexta plaza, con un proyecto asentado y con Ronaldo Nazario liderando la entidad con una ilusión y un convencimiento que han terminado por enganchar a la afición.

En medio de la euforia generalizada llega el Real Madrid. Sin Lopetegui, pero con Solari. Muy por debajo de su nivel, pero con aires renovados y ganas -y obligación- de ir hacia arriba. Sin Marcelo ni Varane, pero con Odriozola recuperado para la causa y Vinicius derribando la puerta. Con todo y con eso, el Valladolid se encuentra ante una oportunidad histórica de sacar algo positivo del Bernabéu. Seguramente las opciones sean extremadamente reducidas pese al mal momento del Real Madrid, pero los hombres de Sergio ya han demostrado que saben competir, que saben sufrir y que saben explotar los puntos débiles de sus rivales. ¿Cómo es el Pucela de Ronaldo Nazario?

UN SEGURO DE VIDA LLAMADO CALERO

Uno de los hombres del momento es Fernando Calero. Despegó la temporada pasada y no ha sentido vértigo en su salto a primera división, más bien al contrario. Ha aterrizado en la máxima categoría del fútbol español con una personalidad abrumadora y un rendimiento fabuloso. Bien es cierto que Jordi Masip, Kiko Olivas, Javi Moyano y Nacho completan una línea defensiva fiable, pero es Calero el que le da el salto de calidad en esa zona.

Hablamos de un futbolista con un sentido táctico exquisito, que nunca duda con el balón en los pies y que suele ir muy bien al corte. Ha sacado muy buena nota ante Luis Suárez, Gerard Moreno o Iago Aspas, por ejemplo, aunque su partido ante Borja Iglesias fue absolutamente esclarecedor. El ariete del Espanyol marcó un golazo aprovechando un error de Moyano, pero el resto del encuentro se vio incapaz ante la majestuosa presencia de Calero, potente por arriba e incansable.

El Real Madrid se encontrará un rival rocoso atrás en el que, además, emerge una figura que suele ganar siempre sus duelos individuales. La zona del central izquierdo es territorio casi inexpugnable. Calero es un seguro de vida, aunque el Bernabéu no es cualquier estadio y el Real Madrid no es cualquier rival.

MÍCHEL Y ALCARAZ, LA MEZCLA PERFECTA

El Real Valladolid llevaba sin tener una pareja dominante en el centro del campo desde Álvaro Rubio y Borja en los tiempos de Menilibar. Hasta ahora. Sergio González ha dado con la tecla y ha encontrado la mezcla perfecta en Míchel y Alcaraz. Este último, de hecho, ya es uno de los grandes fichajes del Pucela en los últimos veinte años. Costó un millón de euros y tiene pinta de que dentro de poco valdrá muchísimo más.

Hablamos de una pareja indiscutible para Sergio. Michel pone la pausa y Alcaraz aporta físico y un golpeo de balón sensacional. Ambos tienen criterio con el esférico, tanto en espacios cortos como en envíos largos. En un Valladolid que no suele dominar la posesión salvo en contadas ocasiones, una pareja que minimice errores con el esférico y sepa lanzar al equipo en transición ofensiva es fundamental.

De los dos, Alcaraz es el que más se deja ver cerca del área rival. Cuando llega a zona de medialuna, rara es la vez que no busca un golpeo o un pase filtrado. Siempre tiene la intención de acabar jugada, algo en lo que también ha hecho hincapié Sergio desde que llegó. Ya sea con centro lateral o disparo desde la frontal, el Pucela suele introducir el balón en el área, nada de toques horizontales intrascendentes en tres cuartos. El ataque es muy directo.

El problema para Míchel y Alcaraz es que se van a enfrentar al que ha sido el mejor centro del campo del mundo en los últimos años. Ya no les valdrá con hacerlo bien o muy bien, sino que ahora necesitarán un rendimiento perfecto y reducir los errores al cero por ciento.

EL INDETECABLE TONI VILLA Y LA IRRUPCIÓN DE VERDE

Mirando hacia arriba, dos son los hombres que destacan: Toni Villa y Daniele Verde. El primero es indetectable, peligroso, silencioso. Suele partir por izquierda armando una sociedad importante con Nacho, aunque los minutos lo acaban situando por el centro, justo delante de Michel y Alcaraz, especialmente si Sergio entiende que por dentro hay más opciones de generar peligro.

Seguramente, Toni Villa exija más a Casemiro que a Odriozola -si finalmente este es el lateral diestro titular- en el Bernabéu pese a que la pizarra lo pondrá como extremo izquierdo. Tiene último pase, velocidad y una personalidad arrolladora. Su gran defecto es que muchas veces le sobran uno o dos toques, algo que le penalizaría ante un Real Madrid que puede devorarte si dudas o tardas en tomar decisiones.

Daniele Verde, mientras tanto, se presenta como una irrupción sobresaliente. Agitó el partido ante el Espanyol hasta el punto de marcar un golazo de falta directa y brilló con dos tantos -el segundo precioso- en Copa del Rey contra el Mallorca. Al igual que Toni Villa, su posición inicial es en banda -en este caso derecha-, pero su fútbol acaba yendo hacia el centro. El italiano es pura verticalidad, mucha imaginación y un golpeo violento y muy peligroso. Haría bien el Real Madrid en no cometer faltas cerca del área y en no dejarle más de metro y medio en zona de tres cuartos.

SERGIO, LA TÁCTICA Y LA PIZARRA

Más allá de Calero, Míchel, Alcaraz, Toni Villa, Verde o el mismísimo Óscar Plano -injustamente excluido de este análisis-, el nombre propio es el de Sergio González, que ya ha conseguido sitio en la misma mesa que José Luis Mendilibar y Vicente Cantatore.

Sergio es el hombre más importante del Real Valladolid y la propia afición así se lo reconoce. Cuando Ronaldo Nazario aterrizó en la presidencia, lo único que esperaba la hinchada es que el técnico se mantuviera en el cargo. No sólo ha sido así, sino que, además, ha renovado su contrato. Cogió a un equipo muerto, lo resucitó y ahora lo tiene en primera división con un estilo inconfundible y una comunión perfecta con la parroquia blanquivioleta.

sergio es el hombre más importante del real valladolid

El Pucela es un equipo intenso, cuyo trabajo defensivo resulta casi perfecto y en el que todos aportan en mayor o menor medida. A nivel táctico cabe destacar que no realiza presión alta. Enes Unal asoma algo en la salida de balón rival, pero el resto de compañeros ni siquiera acompaña. El trabajo sin balón se concentra en el centro del campo. Ahí sí muerde el Valladolid. Cuando el contrario llega a la medular, la presión se intensifica y se antoja complicado desnudar al conjunto blanquivioleta. Sólo ante el Betis -los primeros treinta minutos- y un rato contra el Alavés vimos un Pucela de presión alta y tres o cuatro jugadores casi en área rival buscando robar el esférico.

En cuanto a los laterales, Nacho es el que capitaliza el aspecto ofensivo. Por velocidad, capacidad de desborde y físico, el lateral zurdo representa la gran baza de Sergio en cuanto a sorpresa llegando desde atrás. Javi Moyano se contiene mucho, algo que aprovecha Toni Villa para asociarse algo más con Óscar Plano -o Daniele Verde- y Leo Suárez, quien cae a banda derecha ante la ausencia de un lateral ofensivo.

Dadas las lógicas limitaciones -presupuesto, recién ascendido, poco tiempo y dinero para armar una plantilla de más nivel-, Sergio sabe que la pizarra tiene una importancia capital para un equipo cuyo objetivo es salvar la categoría. El Real Valladolid es rico en acciones a balón parado. Nada es por casualidad. Rara vez se saca un córner o una falta lateral con un centro 'a la olla' buscando que alguien remate. Muchos años llevaba el Pucela sin lucir pizarra en acciones de estrategia. Ahí sí puede tener una ligera ventaja respecto al Real Madrid. Los blancos sufren habitualmente a balón parado y el Valladolid se ha hecho fuerte en ese aspecto. Todo gracias a un enfermo del fútbol llamado Sergio.

Así todo, el Pucela de Ronaldo es, en resumen, un equipo generoso, solidario, con varios futbolistas desquilibrantes arriba, un central monumental, una sobresaliente lectura táctica y un desparpajo impropio para un equipo que hace medio año jugaba en Zorrilla deprimido ante 6.000 personas. Los de Sergio le darán el balón al Real Madrid y buscarán hacer daño con transiciones rápidas desde el centro del campo. Pese a las virtudes blanquivioletas y la crisis blanca, el equipo de Solari es muy favorito, aunque si el Pucela tuviera que elegir un momento para visitar en el Bernabéu, sería este.

Ronaldo Nazaio vuelve a su casa, pero no con buenas intenciones.

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