Coutinho y Bale: el eterno chivo expiatorio
La Galerna
Buenos días. A Canaletas. Tras superar con una derrota aún más lacerante el hito marcado el año pasado ante la Roma (3-0 en Manola’s, 4-0 en Liverpool), todo es alegría y amor en el entorno Barça. Nos fascina esta portada de Sport que celebra un triunfo “de mérito” ante el Getafe. Nos sulibeya eso de que el Camp Nou “arropara al equipo” y que Valverde saliera “indemne”. Pero lo que más nos seduce, lo que conquista definitivamente nuestra alma curtida en mil romances fallidos, es eso de que “solo” hubiera “pitos claros” para Coutinho. Sabíamos que Sport era acrítico con el Barça por muy sonora que fuera la debacle, pero esto manera de combinar acriticismo con mezquindad reconocemos que nos supera. Señalar con el dedo a un futbolista en medio de una hecatombe eminentemente colectiva es de una ruindad que nos apabulla.
De manera que Coutinho parece ser a la prensa cataculé lo que Bale es para la prensa deportiva madrileña: el eterno chivo expiatorio. Alguien tiene que tener la culpa. Sí Bale es susceptible de serlo en Madrid después de haber ganado todo lo que ha ganado (y siendo decisivo en muchos de esos títulos), ¿cómo no va a serlo Coutinho 170 millones y modestísima aportación después? Lo del chivo expiatorio en el fútbol es una rama de la ciencia de enorme sofisticación dentro del campo del diseño social, aunque justo es decir que con Coutinho lo han tenido bastante fácil. El brasileño está siendo una ruina y el equipo que dejó atrás para unirse al club blaugrana se dispone tal vez a ganar la Champions después de haber humillado al propio Barça.
El chivo expiatorio de la capital, por su parte, lleva muchas semanas de suplente y un par de ellas que no va ni convocado, y no se puede decir precisamente que el equipo haya remontado el vuelo en su ausencia. El “sonrojo” (As y Marca coinciden en el calificativo) prosigue su curso con o sin chivo, con Marcelo golpeando ambas portadas mientras mira el balón besar sus propias mallas, como decía el inolvidable Héctor del Mar. Dice Zidane que va a recuperar al mejor Marcelo y tenemos unas gana locas de creerle. También dice que ha quedado claro lo que pretende con Bale y ahí sí que le creemos a pies juntillas. Añade, por si fuera poco y aun con otras palabras, que jóvenes como Ceballos, Reguilón y Llorente tienen en la actual plantilla excesiva competencia y deben volar a otros lares, pues compiten contra algunos de los mejores jugadores del mundo. Preguntamos ingenuamente: ¿si esos veteranos que cierran el paso a los jóvenes están entre los mejores jugadores del mundo, por qué nos tienen donde nos tienen? Entre los veteranos incluimos a Asensio.
Nos está costando mucho, muchísimo entender a Zidane, en quien no obstante procuraremos tener una fe ciega, iluminada por su glorioso pasado como técnico. No es poco un glorioso pasado. Ni es poco ni lo es todo.
Así que vamos a intentar creer en Zidane como la prensa cataculé cree en el Barça. “Amor que no haga más preguntas, preparado a no entender”, que cantaba Bosé.
Sí, amigos: CON EL BARÇA! Así, con exclamaciones y bajo una foto de Arturo Vidal, eximio representante de la Masía. “Aplausos para Ter Stegen, Leo y Vidal y escenificación de unidad al final desde el círculo central”. No habíamos oido nada más conmovedor desde el NODO. Prietas las filas, que el que no las ponga prietas no sale en la foto. Aquí no ha pasado nada y no pasará nada hasta que el Barça caiga en Octavos contra un equipo turco tras ganar 5-0 en la ida y palmar 6-0 en la vuelta.
Y, si pasa algo, se le saluda.
Pasad un buen día.



