Crónica de una encerrona anunciada
La Galerna
Buenos días, amigos galernautas. Ayer noche (o mejor dicho hoy, pues la prórroga acabó empezado el día 19), no bien finalizó el encuentro copero que el Atleti ganó (4-2) al Madrid, ya teníais disponible la crónica del mismo, escrita por Paco Sánchez Palomares y genialmente titulada "El Atleti vence por Cuadra a dos".
El magnífico esfuerzo de Paco, no obstante, fue en vano. La crónica ya estaba escrita antes de que el partido diera comienzo. Fue la crónica de una encerrona anunciada. Todos los madridistas del orbe, en la mañana de autos, profetizaban lo que iba a suceder, a saber, que un recital de patadas del Atleti contaría con la complicidad del colegiado, y que el Madrid, en consecuencia, necesitaría hacer un partido perfecto, y además tener algo de suerte, para pasar a la siguiente ronda de Copa. El partido que hizo el Madrid no fue perfecto, pero sí muy bueno; la suerte, en cambio, fue enormemente esquiva, con dos postes y multitud de paradas de Oblak. Sólo un equipo quiso jugar al fútbol. Venció el otro. El fútbol a veces es así y, si los que mandan sobre el terreno de juego se alían con los acontecimientos, entonces el fútbol puede ser todavía más así.
En la hora en que escribimos este portanálisis, la realización de Taxto Benet (miembro del consejo de administración de una filial del Barça) aún no ha emitido imágenes decentes ni de un posible penalti a Bellingham ni de el gol anulado a Ceballos en la prórroga, dudosísimo. Pero ya ni de eso nos quejamos. Nos quejamos de lo que tú mismo, lector, auguraste que iba a pasar, es decir, que las huestes cholistas iban a repartir todo lo que quisieran sin que Cuadra se dignara a sacar una amarilla por ese concepto hasta el minuto 80, siguiendo el patrón marcado por el corrupto CTA cada vez que pita al Madrid uno de sus súbditos. "La primera tarjeta es para el Madrid´, le dijiste a tu primo, o a su amigo, ¿a que sí? En eso también acertaste: fue para Vinícius, por protestar. Son muy previsibles. Al menos podían ser más originales en su modo de odiar al Madrid.
"Un Atleti gigante", titula Marca. No sabemos qué partido vieron. Bueno, sí, el que proyectaron en sus cerebros las calenturientas imaginaciones de los abundantes redactores colchoneros del diario deportivo de todos. Gigante fue el juego del Madrid durante la mayor parte del partido y la mayor parte de la prórroga, con un Bellingham descomunal que arrancó suspiros de emoción hasta en la garganta del más nazionalsocialista de los componentes del Frente Atletico presentes en el Metropolitano. El buen juego del Madrid fue arruinado por la permisividad arbitral con la dureza cholista, así como por el bueno de Lunin, que tuvo una noche toledana. Ante cosas así, poco se puede hacer, y eso mismo dijo Ancelotti en la rueda de prensa: "No pudimos hacer más... por muchas cosas". Lo que no te cuenta Carlo, siempre discreto, te lo dice La Galerna.
"Copazo de Griezmann", titula As, a cuenta del excelente gol marcado por el francés, que comenzó a decantar la prórroga. Califica As el partido de "extenuante, áspero y con prórroga". La prórroga y la extenuación son indudables; en cuanto a lo de áspero, habrá que preguntarse qué equipo lo llevó por esos derroteros, y quién permitió que lo fuera. El partido no fue áspero por ambas partes, ni la carta blanca para la aspereza se promulgó para ambas escuadras. Ya hemos pillado cómo funcionan los adjetivos post-derbi: cuando el Madrid juega de forma vibrante ante un Atleti ultradefensivo, se dice que el partido (no el Madrid) fue vibrante. Cuando el Atleti reparte de lo lindo, con la aquiescencia del trencilla, se dice que el partido (no el Atleti) ha sido áspero.
Todo es maravilloso.
Caracteres épicos en la prensa cataculé para la memorable victoria copera de los de Xavi ante unionistas. Para cosecharla, Xavi tuvo que tirar de las vacas sagradas que tenía en el banquillo. “Íbamos empatados. El fútbol está muy igualado y eso lo sabemos nosotros. No se nos caen los anillos por tener que sacarlos". Claro que no se les caen los anillos. No tienen. Los empeñaron todos para poder seguir pagando a miembros del CTA.
Pasad un buen día.



