Crónica de una traición anunciada
Editorial La Galerna
Buenos días, galernautas. Otro trepidante parón de selecciones nos colma de dicha, especialmente cuando sirve para que jugadores de nuestro club que acabaron el último partido perfectamente sanos, vuelvan lesionados. Este éxtasis que sentimos, y que compartimos con vosotros, solamente es comparable al de observar el crecimiento de la holoturia o pepino de mar, o, quizá, a asistir a una conferencia sobre horticultura en la que el ponente fuera Xavi Hernández.
Tampoco os penséis que las portadas vienen mucho más entretenidas. Ver'eis, el Marca de Gallardo se queda a medio camino entre la obviedad y el pajiplantilleo. Algo debe estar haciéndose muy bien en la dirección deportiva de nuestro equipo cuando los presuntos periodistas presuntamente deportivos están terriblemente despistados en cuanto a movimientos de mercado del Real Madrid. “Centrales a coste cero” versa el poco inspirado titular. Lo único interesante que puede aportar esta cabecera es el avance del proceso de recuperación de Joan Martínez, que, más que raudo, preferimos que sea totalmente satisfactorio.
El Diario Anteriormente Dirigido por Relaño, es decir, el As, nos muestra a Mbappé con gesto de molestia, aunque muy bien podría ser una lógica reacción ante el olor de la MLN. Sabemos que el jugador siempre quiere jugar o que, al menos, ese es el mensaje que debe enviar, pero los principios más básicos de responsabilidad y prudencia recomiendan pensar en el club que le paga no poco. Añadamos a la ecuación que el rival de Francia es la siempre peligrosa Azerbaiyán. El chiste se cuenta solo.
En su altillo, As nos anuncia el desenlace de la crónica de una traición anunciada, con la confirmación por parte de Laporta de su encame con Ceferin. No son pocos los madridistas que interpretan la noticia como el fin del cese de las hostilidades, por así decirlo. La Superliga ha estado muy bien como mecanismo para forzar a la UEFA a negociar con los clubes en pos de una mejor campeonato europeo. Cumplida esa misión, no hay razón alguna para mantener buenas relaciones con el club que se compró la competición, en perjuicio del Madrid, untando al vicepresidente de los árbitros durante no menos de 17 años (y eso es solo el tiempo del cual tenemos facturas, habiendo reconocido varios protagonistas que los pagos comienzan en los 90).
Pasando a las portadas cataculés, Sport nos sobresalta con una imagen que, a primera vista, podría parecer uno de los muñecos protagonistas del programa televisivo de Gomaespuma. Una vez no pusimos las gafas de cerca, ay, la edad, nos percatamos de que se trata de Pau Cubarsí, denunciando que “intentan desestabilizar a Lamine”.
Detengámonos en ese etéreo “intentan”. ¿A quién se refiere? No falta quien cree que es un ataque directo a los camareros de los lugares de nocturno esparcimiento que Yamal parece frecuentar últimamente. Cierto es que si le dejan de servir copas, tal privación redundará de manera muy positiva en la estabilidad del fenomenal extremo culé. Dado que la peor gestión es la que no se hace, aplaudimos la idea de que el Fútbol Club Barcelona pague a los trabajadores de los pubs, bares, discotecas, garitos, tascas, tabernas e incluso fondas, para que, llegado el momento, comuniquen a Lamine que es hora de recogerse y que la última copa es mejor tomarla ya en casa. Experiencia no le falta al club cliente de Negreira a la hora de pagar en establecimientos hosteleros. Sirva como primer ejemplo aquel denominado la Torrada, el local de la Sra. Negreira.
El diario del conde de Godó, Grande de España, nos revela el excelente grado de integración en la cultura española de Hansi Flick merced a su gusto por el cante jondo. En la imagen que nos regala el rotativo cataculé, Hansi, transmutado en El Pasmo de Heidelberg, apodo artístico que adoptó al descubrir el flamenco, ejecuta con verdadero quejío el inmortal “Corona de espinas”, popularizado por José Domínguez Muñoz, el Cabrero.
Pasad un excelente día, escuchad cante grande y no os recojáis tarde, que luego la estabilidad se resiente.



