Crónica del Real Madrid, 2; Celta, 1
Quillo Barrios
Me senté delante del televisor esperando ver un partido parecido al de Anoeta, pero el Celta me demostró que hay equipos contra los que uno debe remangarse si quiere llevarse los tres puntos. El Real Madrid, acostumbrado en los últimos años a decir adiós a la Liga en partidos así, supo madurar con el paso de los minutos hasta conseguir una merecida victoria que habría sido más holgada si el árbitro decide señalar dos penaltis en sendas caídas de James y Marcelo.
El Bernabéu se vio golpeado por un calor que pesó en el ritmo de dos equipos acostumbrados a darle velocidad al juego desde el principio. Berizzo apostó por una presión alta y un asfixiante marcaje a Toni Kroos, que sintió el aliento ajeno cada vez que el balón pasaba cerca de él aunque fuera sin intención de quedarse. El alemán, incómodo, apenas entró en juego, y eso lo notó un Real Madrid algo tibio al que únicamente Modric supo dar una conducción limpia hasta el área del Celta.
Asensio dejó destellos de la enorme clase que anuncia, mientras que Bale y Morata no saludaron en una primera mitad que se tornó empalagosa. Aun así, las mejores oportunidades cayeron del lado blanco, todas gracias a la ruptura de líneas que hacía Modric pegando el esférico a su bota como si fuera la única manera de descifrar a un Celta espléndidamente plantado en el césped. Casemiro se enzarzó con el Tucu Hernández y eso agitó el partido.
Al borde del descanso se intuyeron signos de fatiga en el cuadro gallego, algo que fue todavía más evidente en la reanudación. A los hombres de Berizzo les costaba llegar y el Real Madrid lo aprovechó para generar superioridad entre líneas y agobiar a un Sergio Álvarez que firmó una tarde sensacional. Al filo del minuto sesenta, Morata encontró un balón suelto dentro del área y lo mandó a la red en una acción de puro ‘nueve’ que sonó a reivindicación. El Bernabéu soltó un grito de alivio, pero instantes después Orellana se encontró cara a cara con la gloria y no perdonó. Toca empezar de nuevo, aunque con el Celta desgastado pese al gol.
Zidane le dio minutos importantes a James Rodríguez y Lucas Vázquez. Ambos cumplieron, especialmente el gallego, cuyo despliegue, en ataque y defensa, resultó decisivo.
El Real Madrid comenzó pronto el acoso y derribo, abriendo el campo y soltando a Toni Kroos por detrás de la delantera. El alemán generó en tres cuartos y acabó marcando el gol de la victoria gracias a la fe de James y la paciencia de Lucas, que esperó paciente como se le espera a la novia en el altar. El tanto del alemán fue un pase a la red que Sergio Álvarez acompañó con una insuficiente estirada.
El 2-1 hacía justicia, ya que el Celta no introdujo ocasiones a su valiente puesta en escena. Solamente lo corto del marcador permitió que el Bernabéu viviera unos instantes finales algo angustiosos, si bien es cierto que, aún así, estuvo más cerca el 3-1 que el 2-2.
La victoria, segunda consecutiva -no se lograba un arranque así desde la 2013/2014-, dejó buen sabor de boca. El Real Madrid demostró que sabe sufrir y ganar cuando el brillo no acompaña. Sólo falta que el parón no ‘regale’ lesiones justo antes del inicio de la Champions League.
NOTAS
Kiko Casilla (6): Apenas tuvo trabajo. Nada pudo hacer en el gol de Orellana.
Dani Carvajal (6’5): De menos a más, estuvo muy acertado e incisivo en la segunda parte.
Raphael Varane (6’5): Sigue mejorando y acercándose al nivel de aquel chico que nos enamoró hace varios años.
Sergio Ramos (6’5): No se complicó la vida y se mostró seguro en los minutos finales.
Marcelo (5’5): Muy bien con balón en la última media hora, pero flojo en la primera mitad y errático en el gol de Orellana.
Casemiro (6): El Celta tapó a Kroos y el brasileño tuvo que multiplicar su rol. Sufrió.
Luka Modric (7): Se echó el equipo a la espalda en la primera parte y estuvo cerca del gol.
Toni Kroos (7): No se desesperó tras la agobiante primera mitad y acabó siendo decisivo.
Asensio (5’5): Mostró destellos de gran clase, pero le faltó continuidad.
Gareth Bale (5’5): Su partido más flojo en mucho tiempo. Pese a ello, rozó el gol y puso un par de buenos balones dentro del área.
Morata (7): De menos a más. Se desató en la segunda mitad, en la que abrió la lata y mandó un balón al palo.
James Rodríguez (6’5): Le puso actitud, ganas, fe y pequeñas dosis de fútbol. Ese es el camino.
Lucas Vázquez (7): Generoso en el esfuerzo, impecable en defensa y fino en ataque.
Mariano (6): Firmó un par de buenas acciones pese a no gozar de muchos minutos.