Crónica del Real Madrid, 2; Sp. Lisboa, 1
Jesús Bengoechea
Mi amigo Pepe Kollins me invitaba hace unos minutos a descerrajar ahora mismo sobre todos vosotros una crónica hiperbreve cuyo texto se limitase a consignar: "Real Madrid. Fin de la crónica".
Podríamos haber optado por esa fórmula, aunque en ese caso la crónica la habría firmado el propio Pepe para que fuese suyo el crédito de semejante genialidad minimalista. A mí, si hubiese querido ser hiperbreve, me habría faltado talento para llegar tan lejos, y me habría perdido a través de algún meandro antes de llegar a una conclusión muy similar, en el fondo, al de nuestro preclaro colaborador: el Madrid ganó ayer porque no tomó nota de estar jugando mal, lo que no viene a ser más que decir que ganó porque es el Real Madrid, que es lo de Kollins. El equipo de Zizou no se acomplejó ante su propio mal desempeño y siguió intentándolo hasta el final como los preceptos básicos de su intratable estilo demandan: el Madrid gana a veces por la fuerza de la profecía autocumplida, y si hace falta en el último minuto. Gana porque todo el mundo sabe que el Madrid va a ganar y encima va a ganar así. La cosa empieza a alcanzar un perfil consuetudinario, casi aburrido. Pero tiene su mérito no hacer acuse de recibo de un juego propio que en un partido concreto deja mucho que desear cuando tu equipo ofrece tan amplio potencial de juego sublime. Aquí, señores, hemos venido a jugar bien si se puede, pero si no se consigue que eso no sea excusa para no triunfar. Que ese factor no nos toque la moral lo mínimo: en eso consiste ser un ganador.
-Yo digo que esta vez será en el 93:58- dice uno aunque casi no haya bebido cerveza, y tras encajar con agrado pero también con alguna naturalidad la abracadabrante trayectoria del balón lanzando en falta por Cristiano en el minuto 88.
-Yo no sé en qué minuto será, pero llegados a este punto no vamos a hacer la mariconada de quedarnos en el empate- remata otro, echando mano de una patata frita algo rancia.
El Madrid gana en los últimos estertores (del partido, no los nuestros, los madridistas ya casi ni sufrimos, sabedores de que lo que va a suceder va a suceder porque no es posible soplar contra el viento) y gracias a su ADN. Pasa con las frases hechas: al final no sabemos lo que significan. El ácido desoxirribonucleico, frecuentemente abreviado como ADN, es un tipo de ácido nucleico, una macromolécula que forma parte de todas las células, y que contiene la información genética. Tan importante como lo de la información genética es lo de todas las células. Si unas no te sirven, y sabedor de que las puedes ensamblar en infinidad de variantes, las sustituyes por otras y punto. Si Benzema y Bale no marcan la diferencia en un partido específico, das paso a la sangre nueva que tan buen resultado te ha ofrecido en los primeros encuentros de la temporada y montas una revolución.
Los cambios drásticos desembocaron ayer en variantes fulgurantes, lo que explica la diferencia entre un equipo alarmantemente plano y falto de solvencia hasta el minuto 70 y otro efervescente, bullicioso, de ahí al final. Lucas Vázquez la lió como antaño la liaban los extremos de toda la vida, los que jugaban a pierna "sin cambiar" y exasperaban a defensas que terminaban salmodiando lo de "Si ya sé exactamente lo que este señor me va a hacer, ¿por qué no soy capaz de evitarlo?" Morata le ayudó con minutos de intensa brega, regates cuerpo a cuerpo y finalmente, cuando el partido se extinguía, otra vez en el descuento, conectando un remate de manual tras un centro de James. Zidane se encuentra ahora en la tesitura de inclinarse por la pujanza de sus nuevos soldados caniculares o hacer prevalecer la enorme calidad de los presuntos veteranos; el que Cristiano marcarse de falta un gol antológico parece apuntar a la opción de optar por los segundos, pero el tanto de Morata mueve a pensar en un nueva y cercana oportunidad para la nueva hornada. Luz que ilumina un camino; luz que ilumina el otro.
Así jugaron
-Casilla: Vendido por la exasperante blandura de la acción defensiva del Madrid en la jugada del gol, poco pudo hacer, y se empleó bien en cambio en alguna otra tímida ocasión visitante. 6,5.
-Carvajal: De los más incisivos en ataque, hasta el punto de cosechar dos buenas ocasiones. 7.
-Marcelo: Flojo partido. Es posible que su pretemporada haya sido demasiado buena, si ello es posible. 4.
-Varane: Solvente en líneas generales. 6.
-Sergio Ramos: Fallón en el pase largo y lejos del liderazgo de otros partidos donde la cosa se puso cuesta arriba. 4.
-Casemiro: No fue su mejor encuentro pero tampoco naufragó ante la eficiente tela de araña en el medio campo lisboeta. 5'5.
.Kroos: Voluntarioso pero casi insustancial. 5.
-Modric: Parecida valoración a la del teutón. 5.
-Benzema: Morata le comió ayer la tostada, y eso que era de brie. 4
-Bale: Lo intentó sin excesivo acierto aunque sin escatimar esfuerzos. Una pena. 5.
-Cristiano: Marcó un fabuloso gol aunque ande obviamente lejos de su mejor momento. 6.
-Lucas Vázquez: El gran revulsivo. Está para ser titular. No lo descartemos. 8,5.
-Morata: Vienen unos días difíciles para sus detractores. Todos, estamos seguros, adorarán el seguir equivocándose en el futuro. 8.
-James: Tiene una pierna izquierda que es un patrimonio extraordinario para el club. Va a triunfar. 7.