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Crónicas·17 de octubre de 2015

Crónica del Real Madrid, 3; Levante, 0

Q

Quillo Barrios

El Real Madrid le dio utilidad a una de esas horas muertas que nos deja el fin de semana. Esas molestas 16:00 que ocupas en dormir la siesta o descubrir que ‘Antena 3’ pone a los becarios el fin de semana y estos a su vez se vengan apostando por ‘Multicine’. Una vez hace años decidí ver una película de esas. A día de hoy sigo pagando al psicólogo.

Lo ocurrido en el Santiago Bernabéu ante el Levante tiene poca historia. El Real Madrid jugó el típico partido solidario en el que él gana y el rival se va con buen sabor de boca porque supo competir. Suele ser ante rivales de la zona baja. El Levante presentó un estilo agresivo, intenso, favorecido por la permisividad arbitral y la pasividad de un Madrid que se sabía vencedor jugando a ritmo lento. Roger le puso entusiasmo al ataque granota, aunque no acierto. Ni el ex del Pucela ni sus compañeros supieron transformar las sensaciones en goles. ¿La culpa? De Keylor Navas.

No podrá destacar Rafa Benítez la solidez defensiva tras el partido de este sábado. El equipo fue tímido, como si estuviera en una primera cita con los nervios del que se juega todo en el primer beso. Blando atrás, con Varane demostrando que su nivel es mayor si no es el líder de la zaga. El constante naufragio de Danilo ayudó a que el Levante creyese que sí, que la machada tenía fecha otoñal con un cielo encapotado como testigo. Pero no. No iba a ser así. Keylor avisó en los primeros instantes que volvía a tocar tarde cerrada. Tiene reflejos felinos y no despeja al centro. Lo primero llevábamos años sin verlo en el Bernabéu. De lo segundo ni nos acordábamos. Las dos cosas juntas jamás sucedieron hasta esta temporada.

El problema del Levante, más allá de un ex desagradecido que no regaló ni las buenas tardes, fue que su salida de balón era un suicidio telegrafiado. Marcelo aprovechó el primer gran error para robar y dársela a Cristiano pidiéndole la pared con la mirada. El portugués entendió el mensaje y se la devolvió para que una zurda dibujase el 1-0.

Instantes después, nuevo regalo que no desperdició Cristiano Ronaldo. Tenía a Kroos abierto con los brazos levantados pidiendo el balón, pero CR7 no es de los que hace amistades si tiene opción de disparo. Seco y duro, su zapatazo supuso el 2-0. El simpático Levante había perdido el partido sin darse cuenta. Solo le quedaba seguir creyendo que el guión iba bien y soltar alguna que otra coz.

Entre gol y gol, Keylor Navas. Mano abajo evitando el 1-1 y los pitos. Aquel 31 de agosto que tan mal sabor de boca dejó en el madridismo ha acabado siendo un bendito día que nos permitió contar con un portero mayúsculo. Ese fax que nunca llegó, ese avión que nunca voló, ese jugador que jamás se despidió. Es todo un magnífico prólogo de una historia de amor en la que el chico recupera a la chica cuando esta ya había llegado al aeropuerto sin haber dicho adiós. El típico último capítulo de temporada de cualquier serie con guionistas vagos que arrancan con entusiasmo y se ven cansados a mitad de la trama.

Al descanso se llegó con Cristiano Ronaldo tocándose la pierna para disimular tras un horrible regate y con la sensación de que Kovacic fue invisible como interior izquierdo y Danilo resultó un desastre en todo momento. Toni Kroos, algo más libre, pisó mucho más la zona de tres cuartos, sintiendo, por un día, la libertad del hombre desencadenado.

 

Rafa Benítez aprovechó el paso por vestuarios para dar descanso a Gareth Bale y minutos a Lucas Vázquez. El canterano siempre aprovecha los ratos que tiene. Isco, mientras tanto, demostró que sigue siendo ese jugador al que quizá le sobre un regate, pero no te das cuenta hasta que pierde la pelota o la suelta hacia atrás. Mientras regatea, quieres más. Te tomas la escena como si fuera ‘Free Style’. Gozas, te diviertes, buscas el “¡Oh!” final. Luego, si la pierde, ya te mosqueas, pero, siendo sinceros, cómo disfrutamos con algunas acciones del malagueño. Lo malo para él es que James Rodríguez volverá y el banquillo se convertirá en una opción natural tras haber dado más ‘Highlights’ que fútbol.

Al Levante se le fue acabando el entusiasmo y el balón empezó a ir de un lado a otro sin ningún sentido. Parecía un debate político en el que nadie dice nada y todos ganan. Sin embargo, en el Bernabéu una figura emergió por encima del resto entre tanto bostezo: Casemiro. El ex del Oporto tapó agujeros como el que engulle palomitas cuando va al cine. Es verdad que a veces va pasado de revoluciones y lo mismo roba balón espinilla, pero la cuestión es que siempre llega. Los de ‘Vodafone’ no pueden decir lo mismo. Y si él no llega, lo hace Keylor Navas segundos después. Porque el costarricense seguía a lo suyo. Con menos trabajo que en la primera mitad, pero igual de efectivo. El Bernabéu ya corea su nombre, quizá no al unísono porque todavía hay mentes perturbadas que no aceptan el cambio de ciclo, pero sí de menos a más. Acabará siendo un ídolo.

Benítez dio entrada a Jesé Rodríguez sabiendo que hiciera lo que hiciera el jugador habría debate. Si sale bien, palos por no darle más minutos. Si sale mal, palos por cargarse la proyección del chico. Es el riesgo de ser entrenador del Real Madrid. La moneda cayó con la cara hacia arriba y Jesé marcó un golazo. Estuvo con chispa, eléctrico, reivindicativo. En el gol, individualidad dentro del área y zapatazo a la red. 3-0 y a pensar en el PSG, el Celta de Vigo y las polémicas que vendrán. Menos mal que esta semana no hay parón, por lo que no habrá entrevistas que puedan ser sacadas de contexto para gente sin personalidad hambrienta de historias para no dormir. Yo prefiero a John Verdon antes que a Manolo Lama, pero hay que respetar y ser flexible.

Tres puntos más, un nuevo partido en el que el Bernabéu sigue sin ver a su equipo encajar un gol y un día menos para que regrese James Rodríguez. Nunca una tarde de otoño pasada por agua tuvo un sabor tan dulce.

 

LAS NOTAS:

 

Keylor Navas (8): Impecable. Salvó el partido en la primera parte y alargó su récord en la segunda.

Danilo (4): Naufragó en los primeros sesenta minutos. Mal con el balón y sufriendo demasiado en defensa.

Varane (6): Se siente mejor cuando no es el líder de la defensa. Dejó varias intervenciones positivas.

Nacho (5’5): Casi siempre cumple, aunque empiezo a pensar que hay que exigirle más.

Marcelo (7): Se inventó el primer gol y volvió a demostrar que es una pieza básica para el inicio de las jugadas.

Casemiro (7): En ocasiones llega tarde, pero siempre llega, y eso, en el Real Madrid, tiene un valor importante.

Kovacic (5): Invisible. Le puso ganas y pareció obedecer las directrices de Benítez, pero no se divirtió.

Kroos (6): Algo más participativo, se sumó a zona de tres cuartos y probó algún remate.

Isco (6): Jugó a ratos, como los genios que no necesitan tener continuidad. Sin embargo, está perdiendo la oportunidad de reivindicarse.

Bale (5’5): Se fue al banquillo en el descanso tras una primera parte en la que se le vio poco.

Cristiano (7'5): Marcó uno, asistió en otro y lo intentó siempre. La historia de su vida.

Lucas Vázquez (6’5): Siempre aprovecha sus minutos. El infravalorado valor de ser uno más.

Jesé Rodríguez (7): Eléctrico, con ganas, participativo e incisivo. Generó y marcó.

Marcos Llorente (sc).

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