Crónica del Real Madrid,1 ; PSG,0
Quillo Barrios
Se lesionó Marcelo, no jugó James Rodríguez y el Real Madrid hizo el peor partido que le recuerdo. Hubo un momento entre las 21:50 y las 22:15 que estuve a punto de bajar a un bar cutre a emborracharme hasta que la conciencia me dijese que las últimas horas del día no habían existido. Pero no lo hice. Me quedé sufriendo con mi Madrid, pidiendo la hora como un equipo pequeño y celebrando que Di María mandase remates al larguero como si se estuviera disculpando por haberse ido por dinero.
No es fácil ver a tu equipo hacer un partido tan mediocre, sentir esa inferioridad que durante años han sentido los que se medían a nosotros y no al revés. Un Real Madrid desquiciado, corriendo sin saber hacia dónde y convirtiendo su posesión -casi idéntica a la del PSG, que ya es raro viendo lo que ofrecía uno y otro- en un ejercicio hilarante. Había momentos en los que pensaba que iba a salir el utillero a poner conos y picas sobre el césped para que los jugadores siguieran con esa intrascendente circulación.
En medio del caos creció, como siempre, Di María, que rompió caderas como el que rompe playeros cuando es pequeño y los usa hasta para ir a ver a la abuela los domingos. Apareció por los costados, por el centro, minimizando incluso la figura de un Casemiro que parecía el Emerson de la Liga de Capello. El único que mantenía el tipo era Modric, cuerdo en un manicomio y con la idea de hacer las cosas bien, no de hacerlas para salir del paso.
Se lesionó Marcelo y entró Nacho evidenciando la única laguna en la extraordinaria planificación que se ha hecho esta temporada: no hay lateral zurdo suplente. El chaval cumple y le pone ganas, pero el Real Madrid no puede ir a la guerra con un parche. No lo hace nadie. Ni siquiera un director americano en una película que abrace a su patria de forma empalagosa. Pese a todo, Nacho se encontró con un regalo en área contraria y lo convirtió en gol rematando como si fuera un delantero. El Real Madrid ganaba 1-0 sin haber hecho nada más que mirar cómo sangraba Isco y cómo se coreaba el nombre de Marcelo al ser sustituido.
Me fui al descanso pensando que la cosa mejoraría porque peor no se podía hacer. Pero me equivoqué.
La segunda mitad fue casi peor que la primera. El PSG perdió gasolina y se desnudó atrás, situación que un desconocido Real Madrid no supo aprovechar. Eso sí me dolió. Que te pongan en bandeja de plata el contragolpe y tú lo desperdicies es una falta de respeto a la altura de la que tuvieron los jugadores del Barcelona con Víctor Rodríguez el pasado sábado. Eso sí es manchar la historia. Si te invitan a una fiesta tienes que ir aunque sea con americana de ‘C&A’ y una barata imitación de ‘Tommy Hilfiger’ debajo de la misma.
Llegó un punto en la segunda mitad en el que el Real Madrid se partió de tal manera que Toni Kroos y Cristiano Ronaldo iban a la presión como Raúl González en sus peores años: sin fe. Mención aparte merece el partido del portugués. No aportó ninguna solución con el balón y hasta se le vio precipitado a la hora de gestionar los ataques. Lejísimos de su mejor nivel en una noche puesta sobre el escenario para lucirse ante Europa. La prueba de lo que digo la encontramos en el último contragolpe. El equipo se plantó bien hasta que él la regaló. Eso jamás ocurriría con un Cristiano enchufado y en forma. A Cristiano le sirves ese solomillo y se lo come mientras te mira a los ojos dándote las gracias. Este martes lo dejó en el plato.
Los minutos caían y Keylor Navas sobrevivía al asedio sin hacer grandes intervenciones. El PSG mandaba todas fuera como si tuviese miedo de probar entre los tres palos. Al palo precisamente envió Di María una infantil falta cometida por Casemiro justo cuando el tiempo se agotaba y el Bernabéu se vaciaba porque un atasco es más importante que la Champions League. Tuvo tanta suerte como mal juego el Real Madrid. Es uno de esos días en los que ni Manuel Jabois te convence para que te vayas contento a la cama. Tres puntos, sí, pero de qué manera.
LAS NOTAS
Keylor Navas (6): No tuvo mucho trabajo pese al asedio. Obró un milagro en una jugada que estaba invalidada. Sigue imbatido en Champions League.
Danilo (4): Torpe con el balón e inseguro en defensa.
Varane (6): Salvó un gol y se mostró fiable en la mayor parte del encuentro.
Sergio Ramos (4’5): Volvió a ofrecer ese nivel que tan lejos está del que verdaderamente tiene. Y puso el broche de oro subiendo al ataque en el descuento cuando el partido pedía justo lo contrario.
Marcelo (S.C): Se lesionó justo cuando el partido empezó a romperse descaradamente a favor del PSG.
Casemiro (4’5): Su peor partido de la temporada. Y la falta que regaló en el descuento pudo costar un disgusto.
Toni Kroos (4’5): Corrió más que nunca para tener menos influencia que nunca. Se le vio perdido.
Modric (6’5): El único que quiso ponerle luz al juego del Real Madrid.
Isco (4’5): Extrañamente lento con el balón en los pies y sin ideas. Di María le hizo un roto de época.
Jesé Rodríguez (5): De más a menos, perdió influencia con el paso de los minutos.
Cristiano Ronaldo (3’5): A uno de los mejores del mundo hay que medirle como tal. No se presentó.
Nacho (5'5): Marcó el gol de la victoria, aunque en defensa sufrió.
Lucas Vázquez (6): Salió, agitó al equipo y llevó peligro. Siempre cumple.
Mateo Kovacic (S.C).