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Portanálisis·26 de febrero de 2020

Días de furia

L

La Galerna

Plano. Es lo más bonito que escucharán, hoy, sobre el Barça en toda la prensa deportiva. Plano se nos antoja incluso generoso para el festival de tiki-chapa con el que nos deleitó Setién rumiando desde el banquillo de San Paolo.

Su mirada perdida en el horizonte trasnalpino parecía añorar conversaciones al atardecer con su rebaño de vacas cántabras de confianza. Tan doliente pareció su añoranza que nadie dijo ni mu al respecto. Ni siquiera el bueno de Fred.

Hay quien dice que anoche se salvaron los muebles. Como si paseáramos en lenta y tortuosa agonía por los largos pasillos de un templo Ikea rodeado de nombres impronunciables propios de deidades lovecraftianas e hijos de Odín.

En este sentido mitológico, y frente al espejo de Maradona, Lionel constató anoche en Nápoles su humana y mundana mortalidad de señor bajito de Rosario. Aquí Diego Armando fue Papa. Leo no pasó de monaguillo.

Quien sí se preocupó de aprender ciertas costumbres napolitanas fue Sergio Busquets, empeñado en buscar camorra durante todo el encuentro. Al parecer su fisonomía, característica de la solanum melongena, esto es la berenjena, confunde a los trencillas tanto en Nápoles como en Sevilla.

Cuando el realizador de televisión nos mostró la airada conversación entre Lionel y Mertens, autor del golazo que adelantó a los locales en el primer tiempo, todos nos preguntábamos qué diantres estarían hablando. Después del alevoso plantillazo de Solanum Melongena en el segundo tiempo que mandó a la lona al belga, ya sabemos cuáles pudieron ser las órdenes del Don sobre el verde: Que parezca un accidente, Sergi.

No problemo, Leo: en el Barça para que te expulsen tienes que tener cresta de cyberpunki.

Como poco.

El caso es que anoche nadie echó una mísera rodaja de peperoni a la insulsa pizza napolitana que cocinó Trattoria Farsa de Setién. Un tiro a puerta, un gol. Luego vendrán los mariachis a cantarnos la ranchera aquella de la pegada madridista.

Gol de oro sí, como apuntan al alimón Mundo Deportivo y Sport, fútbol de hojalata, también, como señala éste último; pero con el agravante de que en esta ocasión no hay Ciudad Esmeralda ni Mago de Oz en el horizonte para poner corazones de peluche.

Al fondo solo se adivina una ristra de sancionados, lesionados y vendidos sin criterio que invitan a pensar en Charly Rexach como titular el domingo en el Bernabéu.

En todo caso poco o nada nos importa lo apuntando en líneas precedentes. Ni siquiera el coronavirus al que As dedica una columna entera de apocalipsis digno de Estallido en su primera plana. As sigue el manual llamando a la prudencia, el rigor y la calma. Periodismo de servicio público lo llaman. No se dan cuenta en la Ouija de que el titular escogido para presidir su portada es el que verdaderamente nos sugiere ajustarnos bien la mascarilla.

Lo de los tios que dijo ayer Ramos sobre un Guardiola en portada ataviado de homeless pijo bajo el xirimiri -le falta la litrona envuelta en papel de cartón - nos genera una sensación cuanto menos confusa. Y eso que ayer, en la misma sala de prensa donde parió aquello del puto amo y la Central Lechera, Pep fue un exquisito gentleman sin lacitos.

Al César lo que es del César. Como tan bien reflejó ayer el maestro Fantantonio.

Sin embargo, puestos a llevar a portada las declaraciones de nuestro capitán, preferimos la noche de furia por la que ha apostado Marca sobre una imagen flamígera del autobus madridista atravesando la Plaza de los Sagrados Corazones, los nuestros, no los de hojalata del País de Oz.

Decía nuestro redactor jefe, Pepe Kollins, que nada hay más antimadridista que la rendición.

Hagamos nuestro el grito de guerra del capitán. Demos furia. Exijamos furia. Hagamos aún más grande la leyenda de Zinedine Zidane entrenador, aquel que nunca fue eliminado en Europa.

Furia suena desde luego mejor que ir a ver a los tíos.

¡Hala Madrid, amigos galernautas!

 

 

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