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Portanálisis·6 de junio de 2019

Eden Hazard, Christian Eriksen y tú

L

La Galerna

Buenos días. Sí, amigos. Eden Hazard está a la vuelta de la esquina. Lo saben los mirlos del campo, lo sabe el viento que susurra en el oído del guarda forestal, lo saben los cetáceos en el océano azul y (por saberlo) lo sabe hasta As, que no suele saber mucho.

Lo sabes también tú, querido lector madridista, lector que cada día entras en el portanálisis pensando que estas humildes páginas serán capaces de aportarte algo, una sonrisa sarcástica, un ratito de indignación con Relaño (ay, ya no) que libere un rush de adrenalina, un brote de sano cinismo interior. Hoy, en cambio, traemos para ti un manantial de ilusión cándida, pueril, casi naïf. La ilusión de un niño ante el árbol de Navidad. Porque Eden Hazard, querido lector, ya se insinúa tras la curva.

Cuando Zidane respondió con un SÍ sobre una servilleta ya legendaria, tú vibraste como un niño, acaso porque eras un niño por entonces. Acaso no lo eras entonces y acaso no lo eres ya, pero es en todo caso infantil ese aleteo íntimo. Con Hazard sientes algo parecido a lo que sentiste con el advenimiento de Zidane: una sensación de punto de inflexión que, por solemne que ello suene, es paradójicamente un prurito de ligereza también, una canica en un gua, un cine y un helado. Vuelven los Reyes Magos, amigo, y esta vez llegan en verano porque  así son las cosas cuando interviene su principal promotor de bolos caniculares, esto es, el Gran Conseguidor, aka Florentino Pérez, a quien por cierto teníamos haber perdido un poco en su faceta de mago pero al que ya dice Quillo Barrios que hemos recuperado del todo.

Viene Eden Hazard. Desempolva al niño que llevas dentro y pinta un corazón de tiza en la pared porque, al contrario de lo que amenazaba Radio Futura, no te vamos a dar una paliza si dentro escribes el nombre de Eden Hazard. Quién podría culparte, alma blanca y querendona.

No solo Hazard. Christian Eriksen podría estar asimismo de camino de la mano del Conseguidor. No es una gran estrella ni resulta tan determinante como Hazard, pero no deja de ser uno de los mejores centrocampistas del planeta. Ramón Álvarez de Mon ya te ha explicado lo que puede aportarnos el actual futbolista del Tottenham, y todo ello no hace sino agregar munición al júbilo.

La duda, en este momento, consiste en saber si Florentino Pérez va a armar una descomunal o si se va a quedar en una muy gorda. Abogamos, ya puestos, por lo primero, aunque vaticinamos que nos conformaremos con lo segundo, lo que ya está bien.

Se avecinan nuevos y venturosos tiempos, amigos. Tiempos en los que tal vez no importen un ápice las portadas de la prensa cataculé, pero os las ponemos por sí acaso hoy os sentís perversos. Desorientación y dudas en el verano blaugrana, queridos amigos. Eso (sin Hazard y con la perspectiva de un Neymar revenido) ni es pajiplantilleo ni es nada.

Pasad un buen día.

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