El batiburrillo de Sergio Ramos
La Galerna
Buenos días y bienvenidos al primer portanálisis de 2020. En el año que principia proseguiremos con la tarea de comentar y desentrañar las portadas de la prensa deportiva que presuntamente seguiremos disfrutando y padeciendo en este nuevo ejercicio. Alguien tiene que hacerlo. Si hay algún portanalista a bordo, que lo diga ahora y asuma la tarea con abnegación en nuestro lugar. Tendremos preparado un café con leche con magdalenas para que reponga fuerzas después, tras la agotadora tarea.
Marca hace protagonista de la jornada a Sergio Ramos, de quien nos trae sus 10 retos para 2020. El resultado es un batiburrillo heterogéneo que Marca nos traslada como un conglomerado de pretendida solidez.
Allí se mezclan récords de carácter personal (y casi anecdótico) con las más altas ambiciones de club. No podemos comprender que cosas como ser el defensa más goleador de la Liga caigan en el mismo saco de propósitos para el 2020 que ganar la Champions, como no nos parece de recibo que ganar la que sería su quinta Liga aparezca en la misma categoría que sus lanzamientos de penalti. Si estos retos se consideran parejos en importancia por parte de Marca, concluiremos que la asignación de prioridades deportivas del viejo diario madrileño es cuanto menos discutible. Si tuviéramos que pensar que es realmente Ramos quien confiere a todos estos desafíos el mismo grado de importancia, nos preocuparemos. Bastante.
Deseamos especialmente, por ejemplo, que el reto número 7 sea secundario para Sergio, o al menos secundario en relación al 2 o el 4. “Más de un lustro sin marcar de falta”. Esperamos muy sinceramente que el cumplimiento del reto que se supone se esconde detrás de este dato (marcar de falta tras cinco años sin hacerlo) sea considerado por Sergio algo completamente menor, y que las faltas las lance siempre el que mejor lo haga dependiendo de la posición del balón y más preparado esté para hacerlo en cada momento, con independencia de esa ínfima espina que, por lo demás, ningún defensa central debería tener clavada, ya que no es misión primordial de ningún defensa central el meter goles de falta. De hecho (a veces conviene recordarlo) no es misión primordial de ningún defensa central el marcar goles, por lo que, de nuevo, nos preocuparía pensar que Sergio Ramos (a quien tanto queremos por ser uno de los héroes esenciales en la Historia del Madridismo, con mayúsculas) pueda tener por ambiciones básicas los puntos 5 ó 9.
En cuanto al punto 10, la preocupación podría llegar a convertirse en alarma si verdaderamente Sergio aspira a utilizar unas vacaciones -que deberían servirle para descansar de cara a la temporada siguiente- para disputar unos Juegos Olímpicos. Nadie puede impedirle que lo haga si lo desea, como nadie podría impedir al Real Madrid, llegado el caso, la contratación de un central extra que pueda suplir a Sergio durante los primeros meses del curso siguiente. O durante más que los primeros. Hay puntos, como el 10, que de ser ciertos no juegan precisamente a favor del 3, reto que según nuestras informaciones no está en curso de cumplirse.
Queremos a Sergio con toda el alma, como hacen todos los madridistas que realmente quieran llamarse tales. Queremos a un Sergio Ramos no ya centrado, sino obsesionado con ganar más títulos para el Real Madrid, y que toma todo lo demás como medios para ese logro, y no como fines en sí mismos. Queremos a un Sergio Ramos que sabe discernir lo esencial de lo intrascendente, y que organiza su vida en función de prioridades que nada tienen que ver con batiburrillos mayoritariamente inanes, como el que Marca nos presenta hoy.
Os dejamos el resto de (aburridas) portadas porque querréis verlas.
Pasad un buen día.



