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Destacados·10 de enero de 2021

El cuchillo, el martillo y la prensa

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La Galerna

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

Un cuchillo sirve para cortar, un martillo para clavar y la prensa para informar. De las dos primeras cosas estamos seguros. De la tercera cada vez menos.

Sabemos que hay facultades de Periodismo (también conocidas como facultades de Ciencias de la Información, toma ya, nada menos que ciencias, como pretendiendo alcanzar un estatus de seguridad y certeza que ya ni la propia ciencia reclama para sí con la boca grande), pero también sabemos que lo que allí se aprende luego choca frontalmente con el ejercicio cotidiano del oficio en las redacciones y sobre todo sabemos que nos encontramos cada mañana de Dios con las portadas deportivas para comprobar cada mañana de Dios que un cuchillo sirve para cortar, un martillo para clavar y la prensa deportiva para no hacer ni la más mínima mención al penalti que le hacen a Casemiro casi al filo -otra vez el cuchillo- del final del partido de ayer contra Osasuna.

Portada Marca Frío Osasuna

Portada As Bajo Cero

Hablan las portadas madrileñas de un Madrid frío, a tono con 'Filomena'. Hablan de las declaraciones de Zidane y Courtois, quejándose de las condiciones que rodearon la celebración del partido. Hablan de la irrelevancia de Hazard, que volvía al once inicial. Hablan de la escasa incidencia ofensiva del Madrid en El Sadar. Hablan de Kroos -vayan ustedes a hablarle de nieve a un alemán-, que no busca excusas en el estado del terreno de juego. Y hablan de lo que parece estar convirtiéndose en una tendencia negativa cada vez que el Madrid se enfrenta a un equipo de los llamados modestos, de esos que saben más guardar la ropa que nadar y que, con orden y disciplina táctica, complican la llegada del Madrid a portería.

De lo que no hablan las portadas deportivas madrileñas es de una jugada al final del partido, tan al final que casi se diría que ocurrió después del partido, porque en realidad ocurrió después, y puede que hasta incluso no ocurriera. Tan es así que ni siquiera nuestra crónica habla de ella. Tan es así que, una vez publicada nuestra valoración de la actuación del árbitro, nos vimos obligados a retocarla minutos después, una vez comprobado que sí, que esa jugada sucedió, que tuvo lugar, que se nos había escamoteado, que ni las palabras de los comentaristas ni las repeticiones habían dado cuenta de ella.

Fuera, zape, caca. El agarrón continuado a Casemiro en área rival y progresivo desplazamiento del brasileño desde la posición vertical hasta la caída al suelo no ha ocurrido. No lo mencionemos, no lo digamos, no repitamos el lance; o peor, repitámoslo de soslayo, con Casemiro ya casi en el suelo y desde un ángulo que no albergue la más mínima duda de que la repetición no dice absolutamente nada. Vayamos a otra cosa. A lo mismo de siempre, es decir, a lo que hemos escrito hace dos párrafos: El Madrid mal y ya está.

Ah, y que no se quejen, que entonces les sacamos el tema del señorío y santas pascuas. De fuera vendrán y de tu casa te echarán. Aquellos que jamás han visto con buenos ojos al Madrid son justamente los más aficionados a dar lecciones sobre cómo debe comportarse el Madrid. Aquellos a los que les viene muy bien un Madrid sumiso, callado y obediente. Un Madrid hecho a la medida de un estado de opinión desfavorable al Madrid. Aquellos que han inventado el relato de un señorío como mercaderes del templo. Aquellos que saben bien que un cuchillo sirve para cortar, un martillo para clavar y la prensa para decirnos que el penalti a Casemiro no existió, no porque no fuera penalti, sino porque la jugada no se dio, no sucedió, no fue.

Portada Mundo Deportivo Tormenta PerfectaPortada Sport Esto ya chuta

Si en Madrid nada se dice de lo que (no) ocurrió, en Barcelona pintan calva la ocasión para que lo que no ocurrió no ocurriera el doble, así que todo son vítores ante la abultada victoria ante el Granada y la buena forma en la que parece haber vuelto Messi de sus autoimpuestos días de asueto. Aquí sí ocurrió, aquí sí vimos, una mano de Busquets previa al segundo de los goles culés, pero también vimos a de Burgos Bengoetxea hacer caso omiso y sigan, sigan. No pasará nada. Porque lo que ocurre en Barcelona y con el Barcelona es que el cuchillo sirve para cortar, el martillo para clavar y la prensa para consolidar el relato de La Masía, D10s, el tiki-taka, el césped, los valors y que canten los niños, que alcen la voz, que hagan al mundo escuchar.

"Esto ya chuta", titula Sport, y no creemos que con "esto" se refieran a Messi, y tampoco queremos creer que con "esto" se refieran a Griezmann. "Tormenta perfecta", titula Mundo Deportivo, y aquí sí estamos seguros de que no se refieren a todo lo vivido por el Madrid desde que quiso efectivamente salir de Madrid, pasando más de tres horas en un avión sin despegar, pidiendo sin éxito el adelanto del partido contra Osasuna para evitar la nieve en el campo, llegando a saber más tarde que la jugada aquí referida había ocurrido más tarde y viéndose obligado por (casi) todo lo que le rodea a bajar la cabeza una vez más, porque un cuchillo sirve para cortar, un martillo sirve para clavar y la prensa sirve para que este portanálisis no tenga el más minimo asomo de señorío.

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